jueves, 19 de febrero de 2004

Neoterrorismo y Seguridad Internacional

El terrorismo es una estrategia de conflicto armado que un grupo asume en función de subvertir el status quo. Consiste el terrorismo en infundir el miedo colectivo a una sociedad y convencerla de que bajo liderazgo y la forma de gobierno en la que vive no es posible tener expectativas de seguridad, tratando así de sustraer el apoyo y, en consecuencia, la legitimidad necesaria para el sostenimiento del orden. El orden derrocado sería sustituido por un nuevo orden implantado por el grupo político que aplicó la estrategia terrorista.

El fin de la Guerra Fría dio oportunidad a la proyección mundial del poder estadounidense, aunque también otras potencias regionales han expandido sus intereses. No obstante las nuevas esferas de influencia son respetadas bajo el supuesto de la irracionalidad del resultado de una confrontación entre potencias con capacidad de destrucción masiva. Los esquemas tradicionales de seguridad internacional, que descansaban básicamente en el modelo de equilibrio de poder, han cambiado hacia un modelo de cooperación interestatal que no ha dejado de enfocarse hacia otros Estados pero que se enfila sobre todo hacia la nueva amenaza: grupos terroristas.

A principios de este mes se reunieron en Bali, Indonesia, representantes de los países del sudeste asiático, Australia, China y EEUU. El tema que los reunía era el terrorismo y la amenaza que representan grupos filipinos, malayos e indonesios. El documento final reafirmó lo que la doctrina contemporánea de seguridad dicta: el terrorismo es la principal amenaza de comienzos de siglo y los aparatos de seguridad, defensa e inteligencia deben ser adecuados a la amenaza subestatal, así como deben coordinarse las políticas de seguridad nacional.

El sudeste asiático es un área especialmente sensible. Además de estar densamente poblada y étnica y religiosamente divergente, la región presenta altas reservas probadas y probables de hidrocarburos, sin contar con que es una zona de fluido tránsito comercial. La principal amenaza la representan los grupos islámicos fundamentalistas Jemaah Islamiah y Abu Sayaf, indonesio y filipino respectivamente, y con vínculos con Al-Qaida. Estos grupos no sólo se plantean un cambio político de régimen en sus países de origen, su meta última es erigir un califato que iría desde la península malaya hasta las filipinas, incluyendo a Indonesia, Singapur y Brunei, con lo cual en nuevo Estado islámico no sólo sería enemigo natural de las potencias del área, además estaría gobernada bajo una teocracia fundamentalista, contaría con más de 320 millones de habitantes y amenazaría las rutas marítimas del sudeste asiático y las ricas reservas energéticas, probadas y probables, al sur del Mar Meridional de China.

La reciente conferencia de Bali es un intento de cooperación por frenar lo que se ha llamado “neoterrorismo”; éste comparte con el terrorismo los objetivos tácticos y estratégicos que esbozamos al principio del artículo, mas su capacidad de destrucción, organización y su alcance son exponencialmente mayores. Se propone este nuevo terrorismo cambios en el status quo mundial actuando bajo cierta coordinación, bajo redes corporativas que trabajan con flujo de inteligencia militar, conocimientos y tecnologías especializados y recursos financieros de distinta fuente.

Los lineamientos de la nueva seguridad internacional quedaron plasmados en Bali este mes, y esas líneas de acción regirán en gran medida las relaciones internacionales en materia de políticas de defensa por buena parte del siglo.

V.M.

http://www.analitica.com/va/internacionales/opinion/4483594.asp