viernes, 14 de agosto de 2009

La lengua es el arma. Por Jessica Carrillo Mazzali

A pesar de que el presupuesto de defensa de Venezuela sobrepasa los 3.300 millones de dólares no está dentro de los más altos de América Latina.

Países más pequeños ­en territorio, población e ingreso­ como Chile, destinan una cantidad mayor de divisas a su sistema de resguardo. El país austral, más allá de sus razones históricas y geográficas, gasta más de 4.400 millones de dólares en el sector militar.

"Vientos de guerra comienzan a soplar", alertó el presidente Hugo Chávez en referencia a la discusión con Colombia sobre el uso de siete de sus bases militares por Estados Unidos, en la Cumbre de Unasur celebrada en Quito el pasado 10 de agosto.

Expertos coinciden en que la aprensión de los demás países viene dada por la dinámica del discurso amenazante y agresivo del presidente Chávez y no por las cantidades de armas adquiridas en los últimos tiempos a países como Rusia, China y Bielorrusia.

Víctor Mijares, internacionalista y profesor de política internacional, plantea que el dilema de seguridad de las naciones de América Latina se origina en las percepciones de amenaza.

"No es la capacidad bélica de los Estados sino las políticas de éstos las que crean climas de tensión en las relaciones", afirma. Además, Mijares señala que ya existe un juicio previo por ser Venezuela un país revolucionario y ubicarse dentro de los radicales del continente.

Por otro lado, el general (r) del Ejército Guaicapuro Lameda, indica que las suspicacias en torno a la carrera armamentista del país vienen dadas por la falta de transparencia de las transacciones y cuáles son las razones de esas compras.

Para el militar, en este tipo de negociaciones deben estar involucradas otras instituciones independientes del gobierno central como la Contraloría o la comisión de Defensa de la Asamblea Nacional, "pero eso aquí no se aplica".

Lameda, ex director de la Oficina de Presupuesto del ministerio de la Defensa y de la Oficina Central de Presupuesto, plantea que "si el Presidente habla de armarse contra la guerra asimétrica no se justifica la compra de material para la guerra convencional, como es el caso de los fusiles AK".

Conjuntamente, Víctor Mijares, destaca que otra amenaza proveniente de Venezuela es que esos fusiles son del mismo calibre que emplearon en su época los países del Pacto de Varsovia y los que usan las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.

EL ARSENAL
Actualmente, las negociaciones armamentistas con Rusia sobrepasan los 4.400 millones de dólares e incluyen 24 cazabombarderos Sukhoi, medio centenar de helicópteros de distintos tipos y 100.000 fusiles Kaláshnikov AK-103, la construcción de dos fábricas para ensamblar fusiles rusos y producir municiones para los mismos, también se negocia la edificación de los talleres de reparación de aviones y helicópteros.

La reciente transacción para la compra de una amplia gama de armamentos, una gran partida de carros blindados y tanques, así como aviones de combate, sistemas de defensa antiaérea, submarinos y lanzaderas de misiles y en particular la veintena de sistemas de defensa antiaérea Tor-1 además de varios submarinos diesel y varias decenas de buques y lanchas de distinto tipo le han generado problemas al Kremlin.

El gobierno ruso no tiene actualmente disponibles algunos de esos armamentos y estarían obligados a retirarlos de su Ejército regular para cumplir con el mandado. Además, a Miraflores le toca pedir fiado para financiar la compra de las armas.

¿CUÁNTO HAY PA' ESO?
Si bien la adquisición de armamento no es considerada excesiva en comparación con otras naciones. En la política interna y presupuestaria del país la inversión respecto a otras asignaciones destinadas a despachos, primordiales para la solución de los problemas de los venezolanos, si es alarmante.

En 2008 el presupuesto de Defensa estuvo por encima de la partida asignada a los ministerios del poder popular para las Relaciones Interiores y Justicia, Salud, Vivienda y Hábitat, Alimentación y el ministerio de Energía y Petróleo.


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