miércoles, 4 de agosto de 2010

STRATEGOS #1: La Nueva Multipolaridad


Tal Cual, 04 de agosto de 2010

La manera más adecuada de iniciar esta columna sobre asuntos internacionales, vistos desde el realista enfoque de los estudios estratégicos y de seguridad, es ofreciendo una interpretación del actual orden mundial. Ella servirá de base para análisis posteriores en este espacio, y puede ser útil al lector en su propia observación.

El orden internacional actual es la configuración de poder más inestable que ha existido desde el siglo XVI, pero es al mismo tiempo la que más se apoya en una compleja institucionalidad precedente. El sistema internacional actual es multipolar. La superioridad tecnológico-militar de EEUU no debe confundir, la contracción de su influencia es un hecho que se corrobora al observar la expansión de potencias emergentes en espacios geográficos que apenas una década atrás parecían exclusivos.

El lector aventajado señalará que la multipolaridad ya ha sido una configuración sistémica antes de la Guerra Fría, y que si bien correspondía a un orden inestable, ello no sugiere que el actual lo sea más. Sin embargo, aquella multipolaridad era eurocéntrica, con contadas excepciones compuestas por potencias fuertemente influidas por la cultura occidental. Hoy esa excepción es la regla. La multipolaridad que vivimos es global en su alcance, las grandes potencias, establecidas y emergentes, son casi todas distintas entre sí en sus orígenes, idiomas, etnias, religiones y sistemas políticos. Pero las diferencias no se agotan allí, en cuanto a capacidades las diferencias también se hacen sentir, sobre todo de cara a los poderes intermedios de carácter regional que desafían a los establecidos. Ello ha aumentado el riesgo de proliferación y nos dibuja el panorama de una multipolaridad que, siendo multicultural y global, es también desbalanceada.

En un orden como el descrito las tensiones son constantes y las crisis recurrentes. Las alianzas forjadas bajo esta forma de multipolaridad tienden a ser efímeras, mientras que los organismos establecidos y garantes de la seguridad internacional son evadidos, al tiempo que los nuevos nacen sin capacidad para sancionar. Es un sistema que desarrolla una institucionalidad frágil y deliberadamente impotente. Las rivalidades geopolíticas se reactivan ante la posibilidad de la impunidad y los métodos de lucha rompen las barreras de la convencionalidad. El desbalance permite que las grandes potencias y sus aliados intenten mantener el orden previo, pero se enfrentan a enemigos furtivos que son auspiciados por Estados revisionistas o revolucionarios dispuestos a ver arder al viejo orden, aun a expensas de la seguridad de sus propios ciudadanos. La principal señal de la nueva multipolaridad es su propuesta y defensa por parte de fuerzas emergentes que denuncian la injusticia del orden precedente. Es éste el punto de partida de nuestro análisis semanal.