miércoles, 18 de agosto de 2010

Strategos #3: Balance de Santa Marta



Tal Cual, 18 de agosto de 2010

Se le atribuye a Napoleón cínica la frase “Si quieres que un problema no se resuelva, nombra una comisión”. No fue una, sino cinco las comisiones que se comenzaron a conformar a partir de la distensión de Santa Marta. Cinco también han sido las distensiones entre Venezuela y Colombia desde 2008. Este es nuestro balance de Santa Marta.

La primera es la “Comisión para el pago de la deuda y reimpulso de las relaciones comerciales”. La presión de los sectores económicos colombianos colocó el primer punto de la agenda. Esta Comisión podría resolver el nudo generado por la moratoria de divisas que el Estado venezolano impuso, pero su debilidad está en que a Venezuela no le conviene cancelar toda la deuda, con lo que se podría esperar un esquema de pagos a plazos, porque Caracas probó que la presión directa sobre los empresarios colombianos genera un inmediato efecto político en Bogotá.

Las segunda, tercera y cuarta comisiones son: “para trabajar un acuerdo de complementación económica entre ambos países”; “para desarrollar un plan de trabajo de inversión social en la zona de frontera”; y “para el desarrollo conjunto de obras de infraestructura”, respectivamente. La balanza se mueve hacia Colombia, pues el sector industrial colombiano está mucho más desarrollado que el venezolano. La complementación económica resuelve un problema logístico de mercados para Colombia, mientras se espera que Venezuela sea más dependiente. La gran ventaja histórica colombiana es el factor demográfico, por lo que un plan binacional de inversión social y de infraestructura será mejor aprovechado en aquellos municipios más densamente poblados y con mayor desarrollo económico y autonomía administrativa. Las desventajas estructurales de Venezuela atentan en contra de la voluntad de trabajo en ese sentido. La inconveniencia para Caracas es el principal obstáculo de esta Comisión, pues no se puede permitir el financiamiento de la “Prosperidad Democrática” del nuevo gobierno.

La quinta es la “Comisión de seguridad”. Ésta, de todas la comisiones, es la que más condenada luce. Las bases históricas y coyunturales de la rivalidad colombo-venezolana salieron intactas de Santa Marta. Los temas de seguridad referidos a la verificación internacional en territorio venezolano -para corroborar la complacencia del gobierno con fuerzas subversivas colombianas- y el acuerdo militar colombo-americano -presentado como una amenaza regional por la ALBA-, fueron evadidos en procura de una tregua.

Ambos gobiernos compraron tiempo, y formalmente la Casa de Nariño obtuvo en el balance mejores condiciones en la transacción. Lo que nos indica que el próximo episodio de confrontación estará probablemente asociado al interés de Chávez por hacer que el precio que pagó Santos se eleve.