miércoles, 27 de octubre de 2010

Strategos #13: Consideraciones sobre Brasil (3/5)

Tal Cual, 27 de octubre de 20010


Si Brasil quiere ser una potencia de primer orden, ¿cómo debe manejarse frente a otros Estados que desean lo mismo?

Nunca antes en el sistema internacional los aspirantes a gran potencia habían sido tantos ni tan variados. Con significativas diferencias, el objetivo de poderío y prestigio mundiales de Brasil es compartido por Alemania, China, India, Japón y Rusia. Cuando la rivalidad se centraba en el teatro europeo, los emergentes podían verse envueltos en coaliciones o en guerras que los oponían, pero a medida que crece el escenario, surge la posibilidad de simbólicos alineamientos o conflictos de influencia. Con la zona Euro Alemania ha logrado constituir una esfera de influencia compartida, lo mejor que pudo hacer sin iniciar una guerra suicida. En torno a China se encuentra el resto de los aspirantes eurasiáticos. China y Rusia han alcanzado acuerdos y desmilitarización fronteriza, y juntos ejercen influencia en Asia central. Por su parte, India y Japón procuran estrechar lazos para concertar una estrategia común frente a China.

Fuera de esquemas tan estructurados (Europa), o tan tensos (Asia oriental), Brasil puede desplegar su política exterior sin enfrentarse directamente con los intereses del resto de los emergentes. La influencia brasileña en su región se puede oponer a EEUU, pero evade confrontaciones directas con otras potencias de envergadura. Por otra parte, los alineamientos surgidos entre los BRIC o en el seno G-4, si bien de gran importancia simbólica, tienen poca trascendencia política, la geografía niega alianzas efectivas entre ellos. Así, el surgimiento de un Estado con el potencial de Brasil, en una región sin rivales ascendentes que le disputen o colaboren significativamente, lo deja en una situación en la que poco depende de potencias extra-regionales.

Pero en el horizonte aparecen dos factores que podrían romper el equilibrio señalado: que Brasil intente asumir responsabilidades de ultramar que afecten los intereses de otros poderes; o que aumente la rivalidad de las industrias militares. Las sanciones que China y Rusia finalmente aceptaron imponer a Irán se precipitaron por la imprudencia brasileña. En el caso de Embraer y Rosobonexport, para quienes gobiernos revolucionarios son un target apreciable, es posible una lucha comercial. En ambos casos se puede prever un aumento en las dificultades de Brasil para hacerse con un puesto permanente, y con el codiciado derecho a veto, en el Consejo de Seguridad, paradójicamente por oposición de Rusia y China.

Las relaciones de Brasil con otras potencias emergentes se manejan en un ambiguo ambiente de cooperación con conflicto, cuyos efectos no son contundentes por la distancia, pero que podrían afectar las aspiraciones de la nación suramericana si desafía abiertamente los intereses de otros competidores que corren con ventaja.