miércoles, 8 de diciembre de 2010

Strategos #19: La Trágica Paradoja de WikiLeaks

Tal Cual, 08 de diciembre de 2010


El choque entre el voluntarismo abstracto y la realidad objetiva concreta suele producir trágicas paradojas. Siguiendo el consejo de Marco Aurelio, el sabio emperador romano, preguntémonos: ¿cuál es la verdadera naturaleza de WikiLeaks y cuál la de la diplomacia? El primero es un ensayo virtual de apertura en el ánimo liberal de darle publicidad a los manejos políticos en nombre de la Democracia. Quiere decir que su justificación no es nueva, aunque sí lo sean el mecanismo de difusión y el rango de alcance. WikiLeaks enarbola la bandera de la libertad de información a toda costa, un objetivo abstracto con el que nos tendremos que conformar por los momentos, pues sus objetivos concretos aún no son develados.

Por su parte, la diplomacia es, ante todo, un oficio. La milenaria actividad de comunicación, representación soberana y de captación y procesamiento de información, responde a necesidades concretas, y aunque se le quiera investir de altos propósitos altruistas, abstractos y universales (como la búsqueda de la paz, a secas), sus objetivos no son otros que los definidos por la interpretación que los gobernantes hacen del interés nacional.

Entre lo abstracto y lo concreto, entre lo virtual y lo real, entre la novedad y la vieja práctica, apuesto siempre a lo segundo. Los efectos que sin duda tienen, y seguirán teniendo por un tiempo, las filtraciones de cables diplomáticos, no sugieren cambios significativos en el oficio. Sin ánimo de menospreciar el impacto en la opinión pública de las democracias liberales, WikiLeaks no ha hecho más que confirmar impresiones que ya se tenían.

Otra desventaja de las filtraciones como instrumento transformador, es su carácter estático. Frente a la dinámica diaria de la diplomacia, se hacen públicos 250,000 documentos que reflejan opiniones personales en momentos determinados. ¿Algún cable seleccionado por la prensa mundial, aun entre los más escandalosos, refleja cambios significativos en las grandes tendencias históricas o en los intereses permanentes de las potencias? De haberlo, ya El País, The New York Times, The Guardian, Der Spiegel o Le Monde lo habrían destacado. Esas subjetivas “diapositivas” de la realidad difícilmente contribuyen a la comprensión del “largometraje” de la política mundial, a menos que las filtraciones se hagan masivas y frecuentes, cosa cada vez más difícil luego del efecto WikiLeaks.

La diplomacia se adaptará, pero siguiendo la tendencia de la centralización de la inteligencia. Las discretas posiciones asumidas por las potencias ante las filtraciones estadounidenses nos dicen que el acuerdo del secreto en las relaciones exteriores sigue vigente. WikiLeaks, lejos de contribuir a la diplomacia pública, logrará fortalecer la necesidad de las sombras sobre los asuntos extranjeros sin cambiar la naturaleza de lo político. Es ésa su trágica paradoja.