miércoles, 12 de enero de 2011

Strategos#22: La cuestión sudanesa

Tal Cual, 12 de enero de 2011


El referéndum secesionista de Sudán del Sur ha reanimado el interés por la cuestión sudanesa. Los crímenes de lesa humanidad que se le adjudican al presidente Omar al-Bashir son la manifestación de una intrincada trama de intereses en los que se destacan la rivalidad geopolítica de China y EEUU, el armamentismo, las inversiones extranjeras que sostienen a un régimen de fuerza y las diferencias étnico-culturales dentro del país. Hasta ahora la región occidental de Darfur había acaparado la atención de la prensa mundial, y con sobradas razones, pues es rica en hidrocarburos (la década pasada China invirtió en Sudán 20 millardos de dólares en materia petrolera) y en ella se perpetró un genocidio en la que estima perdieron la vida 400,000 personas y otras 2,850,000 se vieron forzosamente desplazadas. Los únicos suplidores de armas de Sudán son Rusia, China e Irán.

Pero el proceso que se inició el pasado domingo no tendría ningún efecto en los tres estados que conforman Darfur, sino en la región sur, constituida por ocho estados. Las similitudes con el caso Darfur son evidentes, pues encontramos en ambos a la región norte en torno a la capital (Jartum), dominada por árabes islámicos, opuesta al ascenso político de los grupos negros cristianos. La élite de Sudán del Sur, de concretar su proyecto, se vería tempranamente envuelta en un juego de tríada, teniendo que decidir si apoya a Darfur para que alcance un status similar, creando una coalición revolucionaria tendiente a fracturar a Sudán en tres Estados, o por el contrario, asumir una postura de cordialidad con lo que sería el Sudán del Norte, disminuyendo substancialmente las posibilidades de independencia de Darfur, a cambio de mantener una frágil independencia. Un potencial Sudán del Sur se vería sujeto al reconocimiento internacional, en especial de Sudán, China y EEUU. Las dos últimas potencias se han disputado en este siglo la influencia sobre la región. Frente a la cuantiosa inversión energética y a la venta de armamento por parte de Beijing, Washington creó el USAFRICOM (el equivalente africano del Comando Sur) en 2007, asumiendo el continente una importancia significativa en la estrategia nacional estadounidense al contar con una estructura militar especialmente creada para atender asuntos de seguridad más allá del sur del Mediterráneo.

En ese escenario geoestratégico todo parece indicar que la reacción sudanesa no debería ser amistosa ante la posibilidad de secesión, aunque persistiría, como salida racional, el intento de tutelaje desde Jartum, con el objetivo de mantener a raya a Darfur. Sin embargo, la posibilidad de desmembración de un Estado africano luce más dramática que en cualquier otro continente, pues los límites arbitrarios impuestos por las potencias coloniales hacen que Sudán sea una muestra representativa de su región, en la que muchas naciones coexisten bajo la ley de pocos Estados, lo que incrementa las probabilidades de conflictos intra e internacionales.