miércoles, 19 de enero de 2011

Strategos#23: In Memoriam: Mauricio Báez

Tal Cual, 19 de enero de 2011


El fin de semana la USB padeció la sensible y prematura pérdida del Prof. Mauricio Báez. Quiero aprovechar estas líneas para rendir un muy humilde (y sin duda incompleto) homenaje al politólogo, internacionalista e historiador.

Graduado en ciencia política y con un master en estudios latinoamericanos por la Universidad de Georgetown, el profesor Báez completó su doctorado en relaciones internacionales en la Universidad de Pennsylvania. Desde joven se interesó por el desarrollo de dos líneas de investigación tan clásicas como él: conflictos internacionales y comportamiento electoral. En la USB alcanzó muy temprano la categoría de profesor titular, llegando a ser Director del Centro de Estudios Norteamericanos, Coordinador Académico de los Postgrados en Ciencia Política, Jefe del Instituto de Altos Estudios de América Latina y Presidente de la Fundación “Bicentenario de Simón Bolívar”. Sus trabajos fueron desde el estudio de conflictos armados, hasta las aplicaciones de la teoría del balance de poder, pasando por la reflexión acerca de los fundamentos de la viabilidad de las sociedades modernas. Pero su actividad como asesor se inició antes que su vida como académico, delineando predicciones y escenarios electorales para organizaciones políticas y grupos empresariales, y como consultor de temas geopolíticos para la industria petrolera.

Me brindó el honor de dictar el componente teórico-geopolítico de su curso sobre “Geopolítica del Petróleo”, y en más de una ocasión tuve que suplirlo en el aula dada su quebrantada salud. Sin embargo, eso no minó su vocación de profesor, pues exigía corregir conmigo, a través de largas lecturas en voz alta, cada trabajo final. Esos fines de semana de preparación clases y corrección de curso compartido, me dieron la oportunidad de largas conversaciones sobre casi cualquier tema. Recurrentemente me decía que a mi edad él había experimentado la misma pasión por los libros, las teorías y los métodos de nuestra disciplina, pero que los años le había hecho sustituir la pasión por el conocimiento por el relajado disfrute de la sabiduría. Mientras tanto, me desafiaba a desarmar y armar un rifle de aire, tras lo cual el siguiente reto era derribar con el mismo una serie de latas con el mínimo de balines. Pocas visitas a su casa no terminaban por un vistazo y una solicitud de sugerencia a su proyecto de trenes a escala en una habitación que acondicionaba a tal fin. Cuando la conversación entraba en los terrenos de los ferrocarriles, habían pocas cosas que pudiesen competir con esa pasión (¡no todo podía ser corrección de trabajos!).

Hasta el final se mantuvo ideando proyectos de toda índole. Su imaginación parecía inagotable. Su jubilación –que le llegó un poco en contra de su voluntad- parecía una oportunidad para dedicarse a explorar cada idea con la calma necesaria, pero su salud no se lo permitió. Hoy lamento su partida, pero atesoro haber sido amigo de Mauricio Báez.