sábado, 12 de febrero de 2011

Taktikos: Egipto con "J"

No me he cansado de decir que el optimismo con respecto a la cuestión egipcia es injustificado, al menos desde una perspectiva realista. Podemos hablar del riesgo de la apertura y la democratización en sociedades de cultura política autoritaria, o del temor derivado de las percepciones de amenaza del entorno regional. Pero prefiero ilustrar mi punto con el modelo al que apela el politólogo Ian Bremmer en su libro La Curva J (hay edición en español).

De acuerdo con Bremmer, las sociedades estables son tales porque, o son muy cerradas, o son muy abiertas. Las transiciones entran en una depresión que puede ser mitigada con capital económico o capital político. Egipto, con su volumen demográfico, nivel de pobreza, desempleo juvenil, descontento social y movilización política, no cuenta con demasiado capital (de un tipo o de otro), por lo que el modelo predice fuertes perturbaciones en una incierta transición.



El riesgo geopolítico es que, cuando una nueva élite llega al poder por movilización popular, procura hacerse con la legitimidad de la cohesión nacional, por lo que se puede acudir a la agresividad diplomática, e incluso militar, para afianzar al nuevo gobierno. En una región que anualmente gasta más de 110 millardos de dólares al año, con antecedentes recientes de conflictos armados de alta intensidad, la apertura egipcia tiene un enorme potencial de convertirse en una mala noticia.