viernes, 15 de abril de 2011

BRIC(S): ¿Por qué Suráfrica?

El 14 de abril, en la ciudad de Sanya, Hainan (meridional provincia china que es modelo de crecimiento y modernización), se reunieron los BRICS, grupo que reúne a las cinco grandes potencias emergentes: Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica. El encuentro es el primero que se realiza luego de la reciente inclusión africana. Las declaraciones que han surgido de la cumbre son generales, y en algunos casos hasta abastractas. Lo más concreto es que Brasil se lleva casi quince millardos de dólares en inversiones chinas, y que India y el anfitrión abordaron abiertamente la necesidad de lograr acuerdos que regularicen su complicada situación fronteriza. Se profundizan los acuerdos de alineamiento que buscan desplazar pacíficamente el centro de gravedad del poderío mundial desde el Atlántico Norte hacia una multiplicidad de centros de decisión alrededor del mundo, y se asume el compromiso de mantener canales de consulta permanente en cuanto al valor de las monedas y las crisis internacionales. Pero si la base de los BRICS es ejerer poder en el sistema mundial, ¿por qué se agrega Suráfrica, un socio menor dentro del consorcio de potencias?

A simple vista puede inferirse que los BRICS mantienen entre sí marcadas diferencias cualitativas y cuantitativas. Los orígenes culturales, étnicos y lingüísticos de los grupos dominantes en sus sociedades no pueden ser más disímiles. Si quisiéramos ponerlo en términos de estudios de la cultura, se podría decir que los BRICS son un condominio de civilizaciones, siendo cada Estado respresentante de la suya. Esas difrencias permean sus sistemas políticos, pues en los casos de Brasil, India y Suráfrica nos encontramos con democracias con limitaciones sociales importantes, pero con vocación liberal. En Rusia, la concentración de poder político y recursos económicos en manos de élites provenientes de los antiguos servicios secretos soviéticos, pone en tela de juicio la amplitud y transparencia de su sistema de gobierno. Mientras que China cuenta con un consolidado sistema de autoritarimo burocrático en el que el modelo de partido único cuyo cuestionamiento es severamente reprimido. Siendo así, no parece haber limitaciones cualitativas que sean lo suficientemente contundentes para descartar a un Estado, por lo que se presume que debe haber un compromiso en la transformación parcial del sistema internacional y una clara ambición de ocupar un lugar privilegiado en éste. Pero ¿se debe contar con un potencial de poder capaz de respaldar dicha aspiración? Las cifras dejan en entredicho esa afirmación, dado que al considerar en perpectiva comparada los atributos de poder de los BRICS, saltan a la vista las diferencias, como lo demuestra la siguiente sumatoria de porcentajes ponderados:



Una decisión tan importante como la de agregar un nuevo miembro al bloque emergente más importante de nuestros tiempos no puede responder a criterios irracionales. Es así que Suráfrica debe tener algo más que ofrecer para haber obtenido un lugar tan privilegiado, y el factor estratégico más apreciable de Suráfrica es su geopolítica. Al ser la potencia más estable de su región, y ocupar una posición preponderante en África, Suráfrica completa el posicionamiento global de los BRICS, ampliando su cobertura de influencia. El paso, aunque agrega poco en términos cuantitativos, cumple con una función de brindar una presencia casi global al bloque, pues no se está considerando al nuevo miembro como una unidad encerrada en sus fronteras, sino como la fuente central de un área de influencia regional.