miércoles, 13 de abril de 2011

Strategos#35: No es Venezuela, es Brasil

Tal Cual, 13 de abril de 2011


El avance electoral de Ollanta Humala encendió las alertas en el hemisferio. Humala, teniente coronel que en octubre de 2000 lideró junto a su hermano Antauro un levantamiento armado en la ciudad de Tacna, en contra del declinante gobierno de Fujimori, es asociado con el presidente Chávez por sus coincidencias biográficas, retóricas e ideológicas. Se presume que su derrota electoral de 2006 se debió en buena medida a eso, razón por la cual decidió desarrollar su campaña partiendo de un distanciamiento táctico con Chávez. La tarea ha resultado parcialmente eficaz, aunque titánica, ya que sus antecedentes ideológicos se enraízan en el etnonacionalismo racista, asumido como una corriente de gran importancia en el socialismo del siglo XXI, como lo demuestra el caso boliviano.

Los indicios han llevado a creer que la identificación con el proyecto liderado por Chávez se puede traducir en influencia política, así como la que Venezuela ejerce sobre Bolivia, Nicaragua, y en cada vez menor medida, Ecuador. Pero el proyecto socialista ha mostrado sus límites, y la capacidad de ampliar su rango de influencia se ha visto comprometida desde la salida del poder de Zelaya. Aunque hay razones para conjeturar el apoyo de Venezuela a la candidatura de Humala, ha sido en realidad Brasil, y particularmente el gobernante Partido dos Trabalhadores, la potencia más dispuesta a ofrecer ayuda. La continuidad de Marco Aurelio García, asesor de la presidencia para asuntos internacionales, tiene relación con la participación de su estrecho colaborador Felipe Belisario Wemus como asesor electoral de Humala.

La pregunta es, ¿por qué Brasil asesora a Humala? La respuesta intuitiva apunta a la sintonía ideológica. Aunque no desestimo nunca los factores emotivos, debemos recurrir a la geoestrategia para ofrecer una respuesta más precisa. El proyecto geopolítico brasileño apunta a ampliar su influencia como actor hegemónico en Suramérica. Lo monumental del objetivo conduce a establecer metas y plazos más limitados. La política de diversificación comercial de Perú, con énfasis en la cuenca del Pacífico, diluye el interés brasileño. El caso venezolano ilustra este punto, pues el avance del proyecto socialista ha limitado el desarrollo de un aparato productivo eficiente e independiente del Estado, al tiempo que fracturó las relaciones con Colombia, nuestro proveedor natural. En ese escenario, Venezuela se convirtió en un mercado para las florecientes industrias brasileñas (desde alimentos hasta armas, pasando por petroquímica). Humala es el único candidato que podría recrear una situación análoga en Perú, y además estaría en deuda política con Brasil. Por ello resulta razonable creer que sería Brasilia, y no Caracas, la más favorecida por su triunfo.