miércoles, 4 de mayo de 2011

Strategos#37: La (¿nueva?) estrategia de al-Qaeda

Tal Cual, 04 de abril de 2011


El proceder de todos los gobiernos del mundo siempre guarda algún grado de secreto. Información sesgada, incompleta y manipulada es la pobre materia prima del analista internacional. Asumiendo esta limitación, debemos asumir responsablemente que toda interpretación de los hechos parte con una falla: contar con las versiones oficiales. El modo en el que las fuerzas estadounidenses afirman haber dispuesto del cadáver de Osama bin Laden ha generado controversias y teorías conspirativas. No obstante, comunicados atribuidos al talibán y a voceros de al-Qaeda dan como un hecho la muerte del Sheik, y juran vengar su muerte.

El lugarteniente de bin Laden,  Ayman al-Zawahiri, está llamado a tomar las riendas de una organización reticular. El nuevo emir tiene más el perfil de un doctrinario que el de un comandante. Proveniente de una acomodada familia de académicos y políticos egipcios, al-Zawahiri está más familiarizado con la idea de compartir el mando, una tendencia que se acopla a la nueva necesidad estratégica de al-Qaeda: sobrevivir. Los años de guerra, intensificados desde la invasión estadounidense a Afganistán en 2001, no han acabado con la organización, pero redujeron el radio geográfico de acción de sus ataques de forma progresiva. Antes del anuncio de la muerte de bin Laden, ya la red había iniciado su evolución hacia la forma de la mitológica Hydra, monstruo multicéfalo que cuenta con la cualidad de generar nuevas cabezas cuando una de estas es cortada.

Pero contrario a lo que un aparente sentido común indica, las celebraciones de calle en Estados Unidos no son del todo contraproducentes. Una dosis de autoconfianza, si es bien administrada, puede eludir los efectos de la imprudencia, siempre y cuando el liderazgo político de Washington sepa explicar que la guerra no ha terminado, y más aun, que quizá hayan entrado a una nueva etapa del conflicto, en la cual se integre al fundamentalismo violento la imagen del líder guerrero que sufrió el martirio en combate contra el infiel.
La creciente autonomía que deberán ejercer las células de al-Qaeda para sobrevivir como fuerza difusa, tiene el potencial de disminuir la espectacularidad de los ataques y sus efectos en la opinión pública de sus enemigos, principal teatro de operaciones de la guerra terrorista. Sin embargo, esta falla cualitativita podría ser compensada con una creciente actividad extensiva de baja intensidad. Así, pequeños pero múltiples ataques, llevados adelante incluso por grupos espontáneos que se adjudiquen ser parte de la red, proliferarían en un nuevo ciclo de desgaste contra las fuerzas garantes de la seguridad internacional. La experiencia en guerra asimétrica que siga adquiriendo Occidente será decisiva, lo que pone bajo la luz de la reconsideración la retirada programada a iniciarse en julio de este año.