viernes, 10 de junio de 2011

Runrunes Diploos: Las Alternativas del Perú de Humala


Luego de la elección de Ollanta Humala como presidente del Perú surgen, como es natural, hipótesis acerca del rumbo que tomará el país andino en los próximo años. Las preocupaciones se incrementan en la medida en que se asocian dos variables: el crecimiento experimentado en tiempos recientes por la economía peruana, y la vinculación ideológica de Humala con el etnonacionalismo y otras corrientes de pensamiento radical. Se abren, al menos, tres alternativas generales, las cuales vale la pena explorar dada la importancia geopolítica del Perú, pieza central en la subregión andina y uno de los países con mayor cantidad de vecinos territoriales en Suramérica.
Lima ha cultivado una relación privilegiada con las economías de la cuenca del Pacífico. Este océano se ha convertido en el espacio de interacción comercial más importante del planeta en tanto convergen en éste la mayor parte de las potencias emergentes y poderes medios, tanto del lado asiático como del americano. La interacción peruano-pacífica tomó como modelo la iniciativa chilena, dadas las coincidencias de ubicación espacial relativa entre la cordillera y el océano. Este camino “a la chilena” es el mismo de la integración económica andina bajo esquemas flexibles que dejan atrás el complejo mecanismo de la CAN, para perjuicio de la democracia y el estado de derecho, pero dinamiza los lazos de intercambio. Las desventajas tecnológicas y educativas peruanas frente a Chile tratan de ser compensadas con una mayor robustez demográfica y territorial. La primera alternativa de Humala es conservadora, lo que supone no torcer el rumbo de una política económica exitosa integrada al mundo.
La segunda gran alternativa general es inclinarse a Brasil. La asesoría directa del equipo de Lula, y el hecho de que el primer viaje de Humala como presidente electo haya sido a Brasilia, otorga un peso significativo a las palabras de candidato vencedor, el mismo que tantas veces alabó al modelo de desarrollo brasileño. Este curso de acción quebraría parcialmente la construcción de un espacio geoeconómico andino-pacífico, proceso que es necesario para la construcción de la hegemonía brasileña, aunque supone la tensión entre los imperativos geoestratégicos del Perú; orientados hacia los sentidos norte, sur y oeste; y los criterios políticos del nuevo grupo gobernante peruano. Tensiones como la señalada no son nuevas en los países latinoamericanos, y el resultado suele ser de pérdida de eficiencia en el logro de objetivos nacionales dada la disociación de intereses objetivos y subjetivos.
La tercera alternativa es la menos prometedora de todas: el camino ALBA. Sectores opuestos a Humala no han disimulado su rechazo al proyecto bolivariano, y es constante la comparación del ex militar rebelde peruano con Hugo Chávez. El ingreso de Perú a la ALBA le daría a la pretendida alianza la anhelada contigüidad territorial al conectar al menos a tres de su miembros andinos, lo que sacaría al conjunto de doble su confinamiento: caribeña y fragmentada. Sin negar las similitudes entre los líderes, ni la potencialidad de tal evento, el camino ALBA pareciera destinado a desembocar en Brasil, potencia regional que mayores provechos ha obtenido de la inestabilidad intrasocietal de las revoluciones socialistas del siglo XXI (véanse los casos venezolano y boliviano), razón por la cual podría afirmarse que la tercera alternativa es el camino largo y tortuoso hacia la segunda.
En suma, la tensión parece reducirse a dos polos disímiles de atracción: por una parte, la cuenca Asia-Pacífico, que en caso del Perú supone vinculación andina estrecha y lazos con los Estados Unidos; y por la otra, Brasil como potencia emergente en búsqueda de construir un esfera de influencia propia. Las condiciones objetivas (tan concretas como la cordillera de Los Andes) señalan la idoneidad de la primera alternativa, pero Humala ya dio un primer paso hacia Brasil.