viernes, 17 de junio de 2011

Runrunes Diploos: Tensión al sur de China


El Mar de China Meridional se ubica en la región del sudeste Asiático y ocupa un espacio geográfico de aproximadamente 3.3 millones de Km2, delimitado al norte por Taiwán y China, al este por el archipiélago de las Filipinas, al sur por Indonesia y la península malaya, y al oeste por Vietnam. Es la encrucijada geográfica de intereses nacionales de Estados de rápido crecimiento reciente. Además, es la segunda ruta marítima petrolera más transitada del planeta, después del Golfo Pérsico, y a través de la cual se desplazan más de la mitad de los buques-tanque del mundo. Quince por cierto del petróleo que circunda comercialmente al globo pasa todos los días por el estrecho de Malaca para internarse al Mar de China Meridional y seguir hacia los puertos de los grandes consumidores del extremo oriente, lo que convierte a la zona en un punto de estrangulamiento de la geopolítica del petróleo. Podemos añadir que la prospección energética del área apunta a hacer más apreciada por su potencial gasífero.


Las razones objetivas descritas son las causas de la tensión entre China, Vietnam, Filipinas, Brunei, Malasia y Taiwán, sobre todo desde 1974 cuando China, luego de los tratados de paz de París de 1973 entre Vietnam y EE.UU., toma por sorpresa a las islas Paracel, conjunto de islotes al norte del mar de China Meridional y sobre el cual Vietnam reclama ancestral posesión legítima. Al sur, los islotes conocidos como islas Spratly, están mejor distribuidos y más disputados, pues en ellos se encuentran fuerzas chinas, taiwanesas, vietnamitas y filipinas. Los recientes ejercicios militares chinos, potencia que reclama la totalidad del Mar, y los movimientos de naves vietnamitas y filipinas, quebrantan el Código de Conducta firmado entre los beligerantes en 2002. El Código no sólo preservó la seguridad regional, sino que además mantuvo a la flota estadounidense del Pacífico fuera de la controversia, una situación favorable tanto para China como para los propios EE.UU. Las actuales circunstancias no parecen garantizar la continuidad de los principios rectores del acuerdo de 2002, y abre un nuevo frente de potencial confrontación entre Washington y Beijing.
El impacto geopolítico energético de un recrudecimiento de las controversias sobre el Mar de China Meridional se tornan más dramáticas a la luz de las irresolutas crisis árabes, lo que inyecta mayor incertidumbre en el mercado y mantendrá altos los precios del petróleo. Si nos ajustamos a la “primera ley de la petropolítica” de Thomas Friedman, los altos precios del petróleo insuflarán la agresividad de los petroestados, generándose así un nuevo giro en la espiral de inestabilidad internacional. Los eventos del mar de China Meridional no hacen más que confirmar la precariedad de la seguridad internacional en ambientes de creciente multipolaridad, y nos obliga a reconocer que nos ha tocado vivir una era de conflictos persistentes.

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