miércoles, 31 de agosto de 2011

Strategos #54: ¿Qué esperar de la Cumbre de París?


Mañana jueves 01 de septiembre se celebrará la Cumbre de París sobre Libia, auspiciada por Francia y Gran Bretaña. La idea original era una reunión extraordinaria de la OTAN para decidir el rol de la alianza en la reconstrucción física e institucional del país, pero las presiones políticas y lo compromisos previos a la intervención se están manifestando. Además de los miembros de la OTAN, asistirán a la Cumbre representantes de Brasil, Rusia, India y China en calidad de invitados especiales. En París se verán las caras aquellos poderes que negociaron la resolución 1973 del Consejo de Seguridad. Recordemos que en aquella ocasión la iniciativa franco-anglo-estadounidense estuvo a punto de chocar contra el dique sino-ruso-germano-brasileño, pero el bloque emergente cedió absteniéndose, y mañana esa decisión les rendirá dividendos.

La tendencia del orden mundial emergente apunta a una reorganización de áreas de influencia periféricas, negando a potencias extra-continentales presencia importante en regiones remotas. Pero que esa sea la tendencia, no quiere decir que las grandes potencias de hoy vayan a ceder espacios fácilmente. La intervención en Libia no habría tenido sentido realista si Gadafi hubiese demostrado su vieja capacidad de controlar al país. Pero su debilidad ante las protestas, el hecho de ser contrariado por antiguos colaboradores y el control rebelde de la importante ciudad de Bengasi, capital del este, precipitó una intervención cuyos resultados estarán vinculados a una reordenación de intereses extranjeros en Libia. La pugna “cordial” por el dominio franco-italiano en el negocio energético es vox populi, mientras que el resto de las empresas de hidrocarburos quieren preservar la tajada que Gadafi les había cedido. Brasil, un jugador menor en el norte de África, incentivó la multipolaridad buscando lazos económicos y diplomáticos con el régimen derrotado. Por su parte, China procura proteger su posición de dominio en la industria de la construcción en el petro-Estado, y Rusia teme perder reservas de gas y contratos de armas que no pudieron ser entregadas por causa de las sanciones.

De la Cumbre de París se espera la formalización de pre-acuerdos. Las lecciones de Irak fueron aprendidas, y la posibilidad de una insurgencia que ponga en peligro la transición es menor al de la falta de acuerdo que pudiese surgir entre los miembros del CNT. El relativo aislamiento libio, junto con las políticas anti-islamistas de Gadafi, limitan las probabilidades de resistencia asistida desde el exterior. Además, contrario a lo que sucede en Irak o Afganistán, en Libia, si París tiene éxito, no habrá grandes intereses lesionados, por lo que las potencias muestran acuerdo en la estabilidad del país. Aunque debemos esperar los resultados de la Cumbre, la parcial evidencia política sostiene nuestros juicios.