miércoles, 14 de septiembre de 2011

Strategos #56: Se reabre el frente egipcio


La pesadilla máxima para un planificador de defensa es enfrentar una guerra en dos o más frentes. Los Borbones franceses lo vivieron durante más de un siglo; Alemania no pudo completar su proyecto de poderío en el siglo pasado por esa razón; mientras que otros han quedado aislados, atrapados en la “finlandización”. Mientras más pequeño el Estado, mayores son las probabilidades de sucumbir, y es por ello que el caso de Israel es de tanto interés para los estudios estratégicos. Desde Prusia, ningún Estado moderno de reducidas dimensiones había librado tantas batallas por su supervivencia en un ambiente tan hostil a su existencia. Hoy se puede escuchar y leer mucho sobre las intenciones manifiestas de Irán contra Israel, pero no debemos olvidar que las peores situaciones bélicas en la que estuvo éste último fueron desarrolladas por su mayor amenaza militar: Egipto.

Tres décadas de estabilidad derivadas del reconocimiento firmado por Sadat y sostenido por Mubarak, crearon una ficción de paz. El reciente asalto a la misión diplomática israelí en El Cairo comienza a dar muestras de las fuerzas que fueron contenidas por una generación, pero que ya no parecen completamente controlables. El nuevo idealismo liberal se aferra a las promesas no proferidas por la llamada “primavera árabe”, y según éste, una nueva ola de democratización traerá como consecuencia una era marcada por la “paz democrática” (teoría según la cual las democracias no se hacen la guerra entre sí). La mala noticia para los optimistas es que la democracia no siempre genera paz, y más aun, los sistemas de gobierno sostenidos por la soberanía popular, in statu nascendi, pueden intentar legitimarse y cumplir con primitivos deseos nacionales (la Francia revolucionaria y la Alemania nazi son los grandes ejemplos de ello). Para Egipto, que además cuenta con uno de los grupos político-religiosos más importantes del islamismo, la Hermandad Musulmana, una apertura en el férreo sistema político es una ventana de oportunidad para retomar el conflicto con enemigo existencial.

La inestabilidad política en Egipto reabre escenarios de seguridad que se creían sellados. El natural protagonismo egipcio -el país árabe con mayor población, con una historia moderna de revolucionaria y panarabista, y con una historia de guerras y polémicas fronteras con el Estado de Israel- vuelve a colocar a esa potencia regional en los escenarios estratégicos del Medio Oriente, el Magreb y el Mediterráneo Oriental. Al abrirse el frente más peligroso de Israel, surge el imperativo de cerrar otras ventanas de vulnerabilidad, lo que pasa por serias reconsideraciones sobre la relación con las facciones palestinas moderadas y la posibilidad de reconocer a un nuevo Estado. No será pronto, pero el viento de las amenazas soplan en esa dirección.