viernes, 14 de octubre de 2011

Runrunes Diploos: Irán y el posible alineamiento saudí-israelí


El viernes 23 de septiembre señalamos en esta columna la posibilidad de un futuro acercamiento inusual entre Arabia Saudita e Israel. Dimos algunos argumentos empíricos y otros teóricos que sostenían nuestra hipótesis pues, en efecto, un alineamiento entre Egipto, Turquía e Irán podría definirse como la mayor amenaza común para dos rivales regionales, Arabia Saudita e Israel. No sería el primer alineamiento “impropio” que vería el mundo, y no es necesario que tenga como base acuerdos formales de cooperación, como suelen tener las alianzas plenas, dado que enviar un mensaje de mínima coordinación de defensa por canales informales puede ser suficiente cuando hablamos de dos grandes poderes militares regionales capaces de identificar sus intereses.

La hipótesis no se ha comprobado, pero un reciente evento contribuye en su favor. El gobierno de los EEUU ha anunciado el desmantelamiento de un plan iraní fraguado para asesinar al embajador saudí ante Washington, en pleno territorio estadounidense. Las acusaciones y contraacusaciones ya están rebotando en toda la red, pero la veracidad del hecho reduce su importancia ante la plausibilidad de la intención. En un sistema caracterizado por la incertidumbre, las percepciones forjadas al calor de la inteligencia estratégica son guía natural para los Estados. La anarquía internacional se reproduce a sí misma todos los días.

Todas las potencias involucradas han demostrado el interés de modificar el balance de poder en la región. La animosidad mutua, el poder militar y la insatisfacción de estatus son un peligroso cóctel. La administración Obama está siendo acusada por algunos sectores de la oposición republicana de no actuar de forma contundente contra Irán, pero Washington está en un terrible dilema: por una parte, enfrentar a Irán de modo directo podría darle un segundo aire al régimen iraní, y cerraría las puertas a la negociación futura; por la otra, dejar que este evento pase sin consecuencias podría alentar a Arabia Saudita (e Israel) a actuar de modo autónomo, ante las dudas acerca de la confiabilidad del aliado mayor.

El alineamiento entre Arabia Saudita e Israel es posible bajo ciertas condiciones, y esas condiciones están apareciendo.