viernes, 14 de octubre de 2011

Strategos #60: China y Rusia: ¿alianza o gestión del conflicto?


Luego de anunciar el esperado enroque con su socio político, Dmitri Medvedev, Vladimir Putin retoma su lugar como representante ruso de facto en el exterior. Nunca perdió del todo dicha autoridad informal, pero el interés por guardar en un mínimo las formas democráticas, le impedían mostrarla abiertamente. Además, coloca a la oposición rusa en la difícil situación de competir con un candidato del partido de gobierno que ya en la práctica ejerce funciones de presidente.

La primera visita de Putin como candidato oficial tiene un significado especial, ya que estará dos días en China, entrevistándose con el presidente Hu Jintao y el premier Wen Jiabao con el fin de finiquitar los muy atrasados planes de venta de gas ruso al industrializado noreste chino. China es el primer comprador de armas rusas del mundo y anualmente llevan adelante ejercicios militares conjuntos (llamados ejercicios de paz por Moscú y Beijing). Ambos son las cabezas de la alianza conocida como Organización para la Cooperación de Shanghái, que agrupa a los antiguos Estados soviéticos de Asia central y que tuvo como primera medida para su creación la firma de un acuerdo para la reducción de fuerzas militares en las zonas fronterizas. China y Rusia comparten el interés por hacer valer su carácter de grandes potencias, y para ello plantean abiertos desafíos a Occidente, en particular a los EEUU. El retiro forzado de las bases americanas en Kazajistán; excluir explícitamente a los agregados militares de los “Ejercicios de Paz”, mientras son invitados los de otras potencias; y llevar adelante políticas coordinadas en el Consejo de Seguridad, como el doble veto a las sanciones contra Siria, son muestras de la cooperación euroasiática de ambos gigantes.

Pero no todo es armonía en esta relación. China y Rusia se encuentran enfrentadas geopolíticamente, como lo demostró la confrontación que tuvo episodios armados hacia finales de los 60, a pesar de ser los dos grandes poderes comunistas. Los grandes espacios siberianos contrastan en su déficit demográfico y riqueza de recursos naturales con la superpoblada China. La economía de estas extensas regiones ya es un apéndice de la economía del vecino del sur. La sed de recursos de una China en proceso de desarrollo industrial, que ya padece estragos ambientales, mantiene en alerta a Moscú, y no en vano Putin llegó a identificar su pobre y desbalanceada ocupación del territorio como la mayor amenaza contra Rusia. La meta de desplazar a los EEUU de Eurasia tiene todo el sentido geoestratégico, pero una vez que esto suceda –más por una retirada americana que por presiones sino-rusas- quedará servido el enfrentamiento por el control de Asia central. Sólo una lucha contra el Islam radical podría mantenerlos unidos.

La relación de cooperación entre China y Rusia no es sólo una respuesta a la primacía estadounidense, sino además un mecanismo control mutuo que pretende gestionar la conflictividad estructural eurasiática.