jueves, 20 de octubre de 2011

Strategos #61: Shalit: la ventaja estratégica


Gilad Shalit es un sargento franco-israelí de 25 años, que presta servicio en el ejército de Israel y que fue prisionero de Hamas en la Franja de Gaza por más de 5 años. La liberación de Shalit se consiguió por medio de arduas negociaciones diplomáticas cuyo acuerdo final resultó en la liberación de más de mil militantes de Hamas, 300 de ellos sentenciados por crímenes contra población civil. El debate se ha centrado en las consecuencias del intercambio de 1 por 1000 en medio de un conflicto que parece cada vez más lejos de terminar. ¿Cuál bando gana y cuál pierde en este intercambio?

De entrada hay que decir que algo de razón tienen los medios israelíes detractores de la medida. La sola idea del intercambio supone un triunfo para Hamas, demostrando que, a pesar de ser más débil, conoce a su enemigo y es capaz de doblegarlo haciéndole daño en donde más le duele. Israel, como democracia liberal, está sometido a la protección de sus ciudadanos, lo que hace a este Estado más susceptible al terrorismo que sus vecinos. El intercambio es una victoria táctica para los enemigos de Israel y de la sociedad abierta.

Pero por otro lado, se puede calificar el mismo hecho como una ventaja estratégica para el Estado israelí. En una precaria situación geográfica, la seguridad de Israel depende en gran medida de dos factores políticos: 1) sus alianzas, en especial la que mantiene con los EEUU; y 2) su cohesión interna. Es el segundo factor el que sale fortalecido tras la liberación de Shalit, pues la sociedad israelí da una demostración de devoción por la vida de uno de sus ciudadanos, aun arriesgando la seguridad futura, al tiempo que las fuerzas armadas (con un importante componente miliciano, en este caso) elevan su moral al quedar de manifiesto que la clase política y la población están comprometidas con ellas en la guerra. Dicho en otras palabras, la fórmula prescrita por Carl von Clausewitz en su “trinidad de la guerra”, que suponía la sintonía de voluntades entre gobierno, ejército y pueblo, ha recibido una ratificación incomparable con cualquier otra época o conflicto.

Las guerras que experimentamos en nuestra era son, en su gran mayoría, pruebas de resistencia. Los recursos materiales y morales de calidad, deben combinarse para hace frente a enemigos altamente motivados. Es por eso que Shalit ya es algo más que un soldado, es ahora una ventaja estratégica para Israel.