miércoles, 14 de diciembre de 2011

Strategos #69: Sobre las percepciones

La literatura contemporánea en los estudios estratégicos y de seguridad internacional, está girando en torno a conceptos, que si bien son clásicos, ahora son considerados a la luz de fragmentación de un sistema internacional de tendencia multipolar, pero con alcance global. Anarquía, poder, orden e incertidumbre son palabras clave en este ambiente, sin embrago, en lo que coinciden tanto realistas como constructivistas, es en que las percepciones son el factor analítico central. El problema con las percepciones es que son subjetivas, o a lo sumo, propias de grupos pequeños que termina tomando decisiones trascendentales de política exterior, lo que se convierte en un reto para el analista internacional.

Observando el caso ruso, por tomar un solo ejemplo, podríamos notar los efectos de las percepciones en un ambiente marcado por la incertidumbre. La cúpula gubernamental rusa está apuntando a Occidente como el instigador de las revueltas que se han generado desde Túnez hasta San Petersburgo, esbozando una estrategia que podríamos denominar “insurgencia civil”, al menos en un principio, y que pasa a fases más violentas en cuanto se logra forzar a los gobiernos a reaccionar para sofocar los levantamientos cuestionadores de la legitimidad. La idea de la existencia de un patrón externamente diseñado, se refuerza por la sistematicidad y recurrencia del fenómeno, aunque pierde consistencia cuando se ven movimientos de protesta civil en el seno de Occidente. No cabe descartar que Rusia, al igual que otros gobiernos aliados o alineados a ella, esté haciendo uso de esta autoproclamada percepción de los hechos para justificar su reacción en un marco de legítima defensa del orden, lo que, a su vez, podría generar distorsionadas percepciones en rivales y seguidores de Moscú, endureciendo la tesis expuesta.

Rusia expone una percepción que genera una mentalidad de estado de sitio, que logra exportar y explotar en un momento de creciente incertidumbre internacional. Este esquema le permite amalgamar fuerzas a su alrededor, recreando, en un sentido muy frágil y que consideramos transitorio, una bipolaridad entre democracias de corte occidental, y otras formas de gobierno que, aunque asuman la fórmula de repúblicas, muestran un pobre desempeño político democrático liberal. El resultado de la percepción inicial, que estamos dando por genuina, tiene un potencial de inestabilidad en tanto asistimos a un proceso de progresivo equilibrio de poder militar (todos los gastos en defensa crecen, mientras el de la OTAN se contrae) bajo supuestos ofensivos o hiperdefensivos -previéndose reacciones poco reflexivas. En un mundo con tanta acumulación de fuerza y de creciente incertidumbre, las percepciones, acertadas o erradas, lo rigen todo.