viernes, 6 de enero de 2012

Runrunes Diploos: De Clausewitz a Mahan: la nueva estrategia de defensa americana

La nueva estrategia de defensa de los Estados Unidos, anunciada ayer por Barack Obama desde el Pentágono, puede ser calificada de muchas formas, excepto sorpresiva. La reducción sensible del presupuesto, la contracción en el número de efectivos, la inclusión de contrainsurgencia cibernética, el apoyo selectivo de fuerzas nativas para enfrentar amenazas insurgentes, la evasión de despliegue de fuerzas terrestres, la progresiva salida de Europa y la concentración de poder disuasivo en torno a China, son la concreción de un rompecabezas cuyas piezas se han venido mostrando por partes, pero que ayer fue presentado en su plenitud.




Las críticas que han surgido a horas del anuncio, se han concentrado en una acusación a la que no le falta sustento, pero que merece ser revisada: los Estados Unidos van en retirada. En un plano general y relativo, sí, los Estados Unidos están en plena de retirada estratégica que, como es natural, ha desarrollado sus propias contradicciones, en buena medida por su lugar central en la arquitectura de seguridad mundial y sus intereses nacionales de alcance planetario. Pero esta concentración en la región Asia-Pacífico, en especial en torno a China, y la expansión del poder naval en detrimento del terrestre, muestran que esta retirada no es completa y que está operando un repliegue que significa un autorreconocimiento americano como poder marítimo con respecto a Eurasia.

Desde el punto de vista geoestratégico, Washington no sólo está respondiendo a los retos y límites que le propone el sistema internacional, sino que, además, lo está haciendo con un retorno hacia sus raíces históricas e intelectuales estratégicas. La primera incursión militar de los Estados Unidos, fuera de las Américas, fue a principios del siglo XIX en el Mediterráneo, contra fuerzas navales libias, tunecinas y marroquíes que trataron de limitar el comercio en las costas del norte de África. Fue el inicio del desarrollo de un poder naval que sería el segundo del mundo hasta la Primera Guerra Mundial, y el primero desde la Segunda Guerra Mundial. La inspiración detrás de la estrategia naval americana fue Alfred Thayer Mahan, para quien las potencias navales eran las únicas con capacidad para ejercer influencia mundial. Los requerimientos de la Guerra Fría no dejaron de lado a Mahan, pero entronizaron en el pensamiento militar americano al prusiano Carl von Clausewitz. Las tesis clausewitzianas son, sin duda, las primeras referencias para el desarrollo del poder terrestre, no sólo en guerras convencionales, sino además en contrainsurgencia, tomando en cuenta los roles centrales que el prusiano les da a la política y a la moral.

“La década de guerras” que, según Obama, ha quedado atrás, estuvo dominada por el pensamiento de Clausewitz. La nueva estrategia de defensa americana retoma la tradición naval de los Estados Unidos, representada por Mahan, constituyendo un retorno a los fundamentos del poderío mundial anglosajón. Lo que falta por ver es cómo reaccionarán potencias como Rusia, que verá con buenos ojos la reducción de fuerzas americanas en Europa; Irán, que se esforzará por sostener al régimen sirio y por expandir su influencia en Irak y Afganistán; China, que parece el blanco de todo este movimiento geoestratégico; y por supuesto, los aliados de Estados Unidos (en especial Europa, Israel y las monarquías árabes), que tendrán que adaptar sus doctrinas a esta transición en la que ha entrado el poder militar del aliado mayor.