viernes, 27 de enero de 2012

Runrunes Diploos: Pensando contraintuitivamente: se ratifica el aislamiento relativo

La semana pasada escribimos sobre la reunión Amorim-Pinzón en Brasilia, y dijimos que mientras los ministros de defensa de Brasil y Colombia creaban las condiciones para mejorar sus capacidades de seguridad nacional y defensa colectiva, el ministerio de defensa venezolano comenzaba a ser ocupado por el general más cuestionado, dentro y fuera del país. Esto tiene el potencial de generar un aislamiento internacional relativo. Pero, la visita de Amorim a Caracas, recibido por el ministro Rangel Silva, parece desmoronar tal tesis, pues confirmaría la posición de Miraflores, según la cual Venezuela está hoy, más que nunca, integrada al mundo. No obstante, a pesar de la intuición causal, esto no es así, y en pocas líneas, a través de una definición conceptual y una observación contraintuitiva, pretendemos demostrarlo.

¿Qué es el aislamiento relativo? El aislamiento es la disociación, voluntaria o forzada, de un Estado con respecto al sistema político internacional. Se entiende como una reducción de actividad externa relevante que limita la presencia internacional. Mientras más interconectado sea el sistema, más actividades se cumplen en él, y más demandante es la vida exterior de las unidades. El aislamiento relativo es llevar un conjunto disminuido de actividades externas relevantes para el sistema, en especial aquellas orientadas a la seguridad regional, cumpliendo con un mínimo de las demandas. Esto puede ser, insistimos, por voluntad propia o por rechazo parcial del sistema.

La visita de Amorim responde a la necesidad de integrar a Venezuela en la política de seguridad regional, pero como sujeto secundario y bajo la premisa de ser fuente de riesgos y amenazas para la estabilidad. Las alianzas y alineamientos no siempre cumplen con la función automática de confrontar una amenaza común, pues también pueden servir para controlar las actividades y efectos de otro. Neutralizar los efectos nocivos que podría tener sobre su seguridad es el objetivo de Brasil con respecto a Venezuela, lo que no le brinda a la segunda la oportunidad de asumir responsabilidades distintas a las de control interno, ratificando el aislamiento relativo.