viernes, 24 de febrero de 2012

Runrunes Diploos: Ausencia de Chávez y política exterior

En un ambiente de institucionalidad sana, un artículo como este no tendría razón de ser escrito. Las ausencias del presidente, temporal o absoluta, están plenamente contempladas en la Constitución, pues la salud de un hombre no involucra a la salud de la República. Pero, no está Venezuela en una situación de sana institucionalidad. La dependencia de los procesos de toma de decisiones al presidente, incluso el más rutinario, se manifiesta en todos los campos de nuestras políticas públicas, siendo evidente y destacable para nosotros en Diploos la impronta de Chávez en la política exterior venezolana, así como sus efectos en la relación del país con el mundo.

El objetivo estratégico en materia de política exterior por parte de Chávez, fue imprimirle a nuestra diplomacia una identidad revolucionaria. Para ello los funcionarios de carrera, así como los usos y procedimientos consagrados por la práctica regular, lejos de ser instrumentos útiles, eran un obstáculo. Eso derivó en la actual Cancillería, que sigue existiendo formalmente, pero que en la práctica es un órgano terminal ejecutor de decisiones que no se toman por parte de un equipo preparado en el tema de las relaciones exteriores, sino directamente desde el Palacio de Miraflores. Todo bajo un diseño y una doctrina que evocan, sin pudor alguno, las líneas diplomáticas cubanas.

La ausencia de Chávez deja un vacío diplomático, precisamente por la forma en la que se planifica, ejecuta y evalúa la política exterior. Su dependencia emocional, ideológica e intelectual (y ahora también médica) a La Habana, junto con la inercia de las políticas que se han venido ejecutando, distan mucho de reincorporar a la Cancillería en sus labores naturales, por el contrario, ese vacío, ante la declarada incompetencia del Ministerio de Relaciones Exteriores, será llenado por los contenidos ideológicos y las interpretaciones geopolíticas de la diplomacia cubana, en espacial cuando alguna situación coyuntural de importancia emerja durante el periodo indefinido de la ausencia de Chávez.

Lo anterior, que no es un secreto para propios y extraños, configura la limitada autonomía internacional de Venezuela. Ello implica más riesgos que oportunidades en tanto consideramos que los cambios que está viviendo el mundo deben ser evaluados y enfrentados con competencia y constancia, siendo necesaria una definición analítica del interés nacional. Esa definición, al igual que el presidente, está ausente.