jueves, 16 de febrero de 2012

Strategos #77: Conteniendo a China

La visita de Xi Jinping, vicepresidente de la república, primer secretario del partido y sucesor esperado de Hu Jintao en la dirección de la gran potencia china, a los EE.UU., ha servido para que quien podría asumir el poder en la potencia emergente asiática, Xi, y quien podría recibir un segundo mandato en la superpotencia, Obama, discutan sobre delicados temas de interés mundial. La agenda estuvo dominada por la situación en Siria, la agresividad de Irán, la estabilidad de Corea del Norte, el armamentismo en el este de Asia y el enorme déficit comercial de EE.UU. con China. Pero todo lo discutido forma parte de los aspectos medios de un proceso histórico mucho más complejo, y corresponde a aquello que en el estudio de la política internacional se conoce como “transición de poder”.

La transición de poder es un fenómeno histórico que describe las fluctuaciones de poder en el sistema internacional, mostrándonos el auge y la caída de las grandes potencias, así como los riesgos asociados al proceso. Una potencia en su apogeo económico, como China, podría verse tentada a transformar sus capacidades productivas, comerciales y financieras en poderío militar, creando así una amenaza a los poderes militares ya establecidos, como los EE.UU. A su vez, la potencia dominante podría, ante la amenaza percibida, aumentar sus capacidades militares en torno a la emergente, creándole así un temor fundado en un movimiento cierto, con lo cual la emergente trataría de acelerar su proceso de conversión militar. Este doble temor conduce al dilema de la seguridad, incrementado las tensiones en el sistema internacional.

Obama ha querido desmontar los temores chinos diciendo que la potencia asiática es un “socio estratégico” de los EE.UU., cambiando el lenguaje de su predecesor, Bush, quien calificó a China como “rival estratégico”. Pero las palabras dicen poco cuando las acciones americanas apuntan a incrementar su presencia militar en Asia oriental, sobre todo en el amplio arco naval en torno a China. La cooperación con India se suma a las alianzas americanas en el sudeste asiático, Corea, Japón y Australia. China obtuvo un triunfo en las elecciones taiwanesas, donde el presidente Ma, un pro-chino, fue relegido. Las tensiones están más presentes que nunca y ambos líderes lo saben.

China es un garante de la seguridad mundial desde hace poco más de 40 años, cuando sustituyó a Taiwán en el Consejo de Seguridad. Washington trata de contener a China militarmente por medio de un fuerte dispositivo disuasivo que lleva hasta su esfera inmediata de influencia, y al mismo tiempo reivindicando la responsabilidad china con respecto a la estabilidad del mundo. Es una delicada maniobra diplomática y militar que, en sí misma, es un fin.