viernes, 27 de abril de 2012

Runrunes Diploos: Irán, la OPEP y Venezuela


Como una medida unilateral que puede calificarse de desesperada, Irán ha anunciado que venderá por debajo del precio del mercado su crudo boicoteado por Europa para así atraer a nuevos compradores. La decisión demuestra los efectos que tiene el embargo contra la república islámica, la cual depende en más de un 95% de sus exportaciones petroleras. Pero más allá de orientarnos a analizar las razones y posibles consecuencias que esto tendrá para Irán como sociedad, nos interesa señalar los posibles efectos que puede tener esta medida unilateral sobre la OPEP, y en especial sobre Venezuela.

El mercado petrolero es mundial. Las diferencias en precios de región en región están sometidas a los fletes y los llamados “costos geopolíticos”, es decir, a las perturbaciones que en materia de seguridad se dan en distintas regiones de origen, tránsito o destino del crudo. No obstante, los indicadores son de carácter global, por lo que la reducción unilateral del precio por parte de un exportador tiene efectos sobre el resto de los exportadores. La OPEP, cuyo liderazgo se concentra, sobre todo, en Arabia Saudita, ha tratado de ampliar la brecha de exportación en los últimos años, consiguiendo siempre la resistencia venezolana e iraní. Los dos exportadores no-árabes son repúblicas altamente dependientes del petróleo, tal y como los reinos del Golfo, pero con mayores demandas sociales y peores relaciones con sus clientes tradicionales. Lo llamativo del caso que revisamos es que Irán, paladín de los altos precios junto a Venezuela, se halle en una situación tal que renuncie a su causa a cambio de la supervivencia del régimen. Si añadimos los informes del Banco Mundial, según los cuales la bonanza de precios en materias primas parece acercarse a su ocaso cíclico, la decisión de Teherán podría ser un detonante de aquella predicción, lo que daría la razón a las monarquías árabes, reforzaría su liderazgo en la OPEP y les ayudaría a negociar mejores condiciones con sus aliados occidentales frente a los que consideran la amenaza persa. Pero, ¿qué hay de Venezuela?

Según el mismo Banco Mundial, Venezuela es uno de los exportadores de materia prima que peor empleo ha hecho de la bonanza de la última década, con una pobre inversión productiva y un alto gasto público marcado por la indisciplina y la arbitrariedad. Al aislamiento relativo regional, se podría sumar el aislamiento dentro de la OPEP, no en tanto distanciamiento político con Irán, sino a partir de una bifurcación de intereses que es natural dadas las distintas condiciones geopolíticas de los aliados.

Por primera vez desde su llegada, el actual gobierno venezolano tendrá que reflexionar (sin duda puertas adentro) sobre nuestro lugar en el cártel petrolero, y posiblemente el mito de la contundente influencia de Chávez en la OPEP, y su responsabilidad en el aumento de los precios del petróleo, sea cada vez menos defendible.