miércoles, 4 de julio de 2012

Strategos #93: Tratado sobre el Comercio de Armas (1/4)


Esta semana la ONU comenzó una discusión, que le prolongará por todo el mes de julio, sobre la regularización del comercio de armas convencionales, tratando de emular la regulación de armas de destrucción masiva, en particular las nucleares. El Tratado de No-Proliferación Nuclear ha permitido frenar el desarrollo de arsenales atómicos en más ocasiones de las que ha fallado. Pero en materia de armamento convencional no se puede hablar de ningún avance, pues, y como se hacho popular en las redes sociales, existen más regulaciones para el comercio de “bananas” que para el de armas.

El debate en torno al TCA no es simple, porque no sólo se trata de incluir clausulas que favorezcan los DD.HH., como lo ha propuesto el Reino Unido –prohibiendo la venta de armas a gobiernos cuyo respeto a las garantías y derechos fundamentales esté en entredicho-, sino que también se trata con una materia relacionada un negocio lucrativo y con intereses políticos orientados a afianzar o afectar esferas de influencia de grandes poderes regionales y mundiales. 

Con respecto a los DD.HH., la posibilidad de calificar a un gobierno como violador de los mismos estriba en las relaciones que este tenga en el Consejo de Seguridad. Los países aliados a los cinco grandes suelen gozar de ciertos márgenes de impunidad, siempre y cuando esa impunidad favorezca los intereses de la potencia con la que se ha alineado. Por esta razón resulta de una altísima complejidad que este tipo de clausula prospere, y de hacerlo, es aun más difícil que sea operativa. 

Con respecto al negocio de las armas, basta decir que después de las drogas (legales e ilegales) y el petróleo, es el negocio más rentable para contratistas de defensa, gobiernos y negociadores (que se quedan una tajada sustantiva en cada negociación). La economía política de las relaciones internacionales ya está identificando a algunos actores que, como Rusia, ya obtienen anualmente un beneficio por venta de armas que iguala, o incluso supera, su gasto soberano en defensa. 

Geopolíticamente hablando, la venta a de armas sirve para afianzar la influencia de un Estado en una determinada región, actuando por intermedio de socios y aliados en la zona. Ejercer influencia sobre el balance de fuerzas en un particular rincón del mundo es un objetivo que poderes grandes (y no tan grandes en algunas ocasiones) han perseguido, bien sea por transferencia directa o facilitando los recursos económicos para la adquisición de armamento. Otro obstáculo para el TCA.

La próxima semana, cuando las discusiones hayan avanzado más, y si no nos topamos con un evento internacional que merezca interrumpir temporalmente esta secuencia, escribiremos sobre los problemas derivados de la dicotomía ofensivo/defensivo en el dilema de la seguridad y el control de armas.