miércoles, 22 de agosto de 2012

Strategos #100: Dinastía en fuga


La flota rusa que se encuentra atracada en el puerto sirio de Tartus tiene una misión abierta y otra inconfesable por razones estratégicas. La primera es disuadir la intervención aeronaval de potencias de la OTAN, ya que aunque el Consejo de Seguridad de la ONU no ha autorizado el uso de la fuerza –a causa de los vetos de Moscú y Pekín-, Rusia, vieja jugadora de la política mundial, prefiere preservar su decisión a través de su poder militar (véase nuestro artículo del 23/11/11 “Defensa Petrov”). La segunda es preparar la evacuación de la familia Asad y salvarlos de un destino como el de Gadafi. Veamos algunos ejemplos históricos para luego exponer lo que consideramos que pueden ser las razones rusas.


Entre el 20 y el 21 de junio de 1791 se produjo la infructuosa “Fuga de Varennes”, un desesperado intento de Luis XVI, María Antonieta y el resto de la familia real por conservar las cabezas sobre sus hombros. ¿El resultado? Un desastre, pues a pesar de contar con el apoyo nominal de la monarquía sueca, terminaron en la guillotina y la línea de sucesión francesa se trastocó para siempre. Un caso exitoso es el de la corte de Juan VI de Portugal con toda la familia Braganza. Zarparon el 29 de noviembre de 1807, antes de que el país cayese en manos de Bonaparte, y fueron escoltados por naves de su aliado británico. Los Braganza se instalaron en Rio de Janeiro hasta 1821, y durante ese tiempo Brasil fue la metrópoli del Imperio. Otra caso fallido es el de los Romanov en 1918, pues aunque no hubiesen intentado la fuga, el gobierno reformista de Kérensky se había planteado enviarlos al exilio. Los bolcheviques lo impidieron y ejecutaron a la familia real el 17 de julio, quebrantando así la sucesión rusa. Un ejemplo más reciente y cercano a Siria es el del Sha Mohammad Reza Pahlevi y su familia, quienes dos semanas antes de la llegada del ayatolá Jomeini, el 16 de enero de 1979, salen al exilio asistidos el gobierno de EEUU.

Tomando en cuenta sólo los ejemplos señalados, podemos concluir que las dinastías que contaron con mayor asistencia de potencias pudieron salvarse. Pero, ¿son los Asad una dinastía? Sí, pues no sólo han logrado gobernar sin restricciones impuestas por la voluntad popular, sino algo más importante aun, han logrado la sucesión, condición fundamental para fundar una dinastía. ¿Y qué busca Rusia protegiendo a los Asad? Primero, reconocimiento ante sus aliados menores en el mundo, superar el “síndrome Gadafi” -del aliado abandonado a su suerte- y cambiarlo por una imagen de gran aliado solidario; y segundo, lo que han buscado todas las potencias que han rescatado o tratado de rescatar dinastías: mantener a la sangre real de su lado a la espera de una restauración.