miércoles, 12 de septiembre de 2012

Strategos #103: Pacificación incompleta


El anuncio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia sobre la posibilidad de presentar un candidato a las presidenciales de ese país en 2014, ha desatado múltiples y dispares opiniones al respecto. El mensaje de alto mando de las Farc es que considera viable su incorporación a la contienda política civil, pacífica y democrática, lo que aumenta las expectativas sobre el diálogo que se abre con el gobierno de Santos. No obstante, y a partir de otras experiencias de pacificación, consideramos que dicho proceso en Colombia podría no ser lo completo que se espera por las características que presentan las mismas Farc.


Voluntad de diálogo (VD), poder de combate (PC) y principio de subordinación (PS) son tres factores condicionantes que, combinados, parecen favorecer las probabilidades de éxito de un proceso de pacificación e incorporación a la vida civil. Niveles altos de VD y PS, combinados con un disminuido PC, crean las condiciones idóneas para la pacificación. Eso ocurrió en Venezuela con el PCV y células sueltas de otros grupos que terminaron aceptando la autoridad del Estado y su régimen democrático. La misma combinación se dio en su momento con el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional en El Salvador, con el Frente Sandinista de Liberación Nacional en Nicaragua, o con M-19 en la misma Colombia. Un caso distinto es el palestino, ya que si bien la Organización para la Liberación de Palestina renunció a la violencia política, nunca tuvo control sobre Hamás, que sigue siendo la facción palestina más beligerante.

En el caso de las Farc, y ante la imposibilidad de conocer sus íntimas intenciones, asumamos que sus expresiones son reflejo de su VD. La cacería sistemática de los más altos comandantes guerrilleros ha dejado a estas fuerzas con un liderazgo disminuido, lo que aunado a la evidente pérdida de espacios y la reducción sus acciones más espectaculares y violentas en los últimos 10 años, ha dejado a unas Farc con un disminuido PC (el aceptar la negociación es un indicador, sobre todo después de que en su etapa de mayor poderío se dieron el lujo de plantar al presidente Pastrana). Mas la combinación de factores favorables para la pacificación plena se limita cuando llegamos al PS, pues la calidad y autoridad del liderazgo que, por defecto, ha recaído sobre los hombros de Timochenko, pone en tela de juicio la cohesión interna del otrora poderoso grupo subversivo. La guerra contra el Estado colombiano en la última década acentuó la tendencia de la fragmentación, dando autonomía a cada frente y proveyendo de grados importantes de libertad de acción a cada unidad subalterna. Los comandantes que hoy parecen dispuestos a negociar la pacificación, no controlan a todos los hombres y armas de las Farc. Esta situación compromete la estabilidad futura y deja la puerta abierta a la posibilidad de que los productos residuales de las Farc se conviertan, a futuro, en amenazas post-clausewitzianas a la estabilidad regional, es decir, con menor vocación política y mayor orientación criminal.