miércoles, 7 de noviembre de 2012

Strategos #111: Defensa Colectiva de Recursos


Múltiples hipótesis de estructura y fines se han venido trabajando desde 2009, cuando se formaliza la creación de un Consejo de Defensa de la Unasur, e incluso antes, sobre todo en Brasil y Venezuela. El órgano de defensa, sin embargo, no ha logrado tener una forma definitiva, siendo incierto que sea una alianza convencional, un foro de defensa y control de armas, un acuerdo para una zona de paz o un mecanismo de seguridad regional colectiva. Las investigaciones que hemos venido realizando desde entonces nos conducen a afirmar que el Consejo de Defensa Suramericano, aunque no llega aún a ser ninguno de los esquemas mencionados, tiene como aspiración original convertirse en un esquema de defensa colectiva, es decir, en una alianza militar clásica. Hemos identificado distintos obstáculos para su realización, desde la persistente
presencia estadounidense, hasta el arribo de potencias emergentes extrarregionales, así como la inmadura capacidad hegemónica de Brasil. Pero quizá el obstáculo más formidable sea el que representa la falta de acuerdos con respecto a criterios comunes de defensa.

Los criterios comunes de defensa pasan por coordinación político-militar y armonía en objetivos de estrategias nacionales, pero generalmente el más importante de los aspectos comunes, en el caso de una alianza clásica y multilateral, es la definición de amenaza. La literatura sobre alianzas internacionales afirma que las amenazas convencionales se miden por sus capacidades agregadas, su poderío militar, su proximidad geográfica y sus intenciones hostiles. Una somera evaluación de la política exterior y las posiciones de los Estados del CDS nos dará como resultado que no hay forma de ubicar una amenaza común a todos. Esto se sabe mejor dentro del Consejo, y es por eso que en el periodo de secretaria general venezolana, Alí Rodríguez Araque ha tratado de reimpulsar la doctrina de defensa de recursos naturales como bienes comunes. Esta idea, originalmente esbozada por Venezuela y Bolivia, y en menor medida por Brasil, ha sido recibida con beneplácito por los representantes de la Unasur reunidos en Caracas a propósito del III Seminario del Consejo de Defensa Suramericano.

Pero la aceptación de esta doctrina genérica de reemplazo no es suficiente para construir una alianza, y lo decimos por dos razones: la primera, supone de forma tácita que los recursos naturales son un bien público común, lo que contraviene la orientación exclusivista de la soberanía imperante en Suramérica; y la segunda, si bien el subcontinente es rico en recursos naturales, su distribución no es homogénea, ni tampoco lo es el grado de dependencia de los miembros a las materias primas. Ambos factores combinados nos permiten afirmar que la doctrina de defensa de recursos naturales del CDS de la Unasur es un esfuerzo importante en la construcción de una alianza, pero sigue siendo insuficiente.