miércoles, 28 de noviembre de 2012

Strategos #113: Cese al Fuego


Entre las formas posibles de interrupción de agresiones en conflictos armados se encuentra el cese al fuego, la más elemental de todas, ubicada por debajo de la tregua, el armisticio, la distensión y el tratado de paz, si vamos de lo táctico a lo político, pasando por el nivel estratégico. Aunque las formas de interrupción de agresiones en conflictos armados están detallamente establecidas en lo que se conoce en el Derecho Internacional Público como Ius in Bello (Derecho de la Guerra), la teoría de la política internacional hace poca mención explicativa directa a las medidas. Resulta de nuestro inmediato interés brindar algunas interpretaciones al respecto siendo que dos ceses al fuego se están dando en paralelo en los conflictos Colombia-Farc e Israel-Hamas.


En ambos casos se destacan dos importantes similitudes: la primera y más importante es que estamos hablando de luchas armadas entre Estados y grupos sub-estatales armados. La segunda es que son conflictos históricos con una larga lista de episodios violentos que se superponen. Las diferencias yacen en las formas en que se han alcanzado. En el primer caso, las Farc ha declarado un cese unilateral de actividades subversivas, y aunque ha esperado reciprocidad por parte del gobierno colombiano, éste no ha mostrado intención de abandonar su estrategia original de negociar luchando. En el segundo caso, las partes han alcanzado un frágil alto al fuego con la medicación egipcia (y no poco estímulo estadounidense a El Cairo).

¿Son los objetivos esperados los mismos en ambos casos? Aquí es donde necesitaríamos una “teoría de las treguas” que nos sirviera de instrumento analítico para dar explicaciones coherentes. Pero a falta de ella, nos atrevemos a adelantar qué se debería esperar de ambos casos, partiendo del supuesto de la maximización de ganancias. En el caso Farc-Colombia, el grupo insurgente está necesitado de credibilidad, pero hacia su interior la cúpula requiere mostrar mando, por lo que el cese de hostilidades es además una prueba de obediencia para los múltiples y autónomos frentes guerrilleros de las Farc. El gobierno colombiano, por su parte, continuará con su línea de combate, pues es su interés mantener una constante demostración de fortaleza ante su opinión pública, así como enviar un mensaje directo a las Farc en la mesa de negociaciones: todo lo que se consiga en el campo de batalla podrá ser usado en la mesa. Israel, por su parte, debe disminuir las presiones internas que reclaman una operación terrestre a escala completa, para ello el sistema antimisiles “Domo de Hierro” (con una eficacia del 90%) no es suficiente, y debe reducir políticamente a cero los proyectiles que caen en su suelo. Hamas, por parte, ya ha logrado sus objetivos y se refugia en el cese al fuego, pero no sin antes presentarse como la cabeza más visible y beligerante de la causa palestina, desplazando al más moderado Fatah, pero además logrando un acercamiento de importancia vital con la reemergente potencia de la zona: Egipto. Todos estos factores se ocultan tras las decisiones de cese al fuego.