miércoles, 12 de diciembre de 2012

Strategos #114: Diplomacia y Sucesión/Transición


La falta temporal de Hugo Chávez en la presidencia, antecedida por una cadena nacional de radio y televisión que tuvo efectos transformadores en el sistema político venezolano, ha abierto las puertas para entrar de lleno en el debate sucesión/transición. Son inestimables las implicaciones de cada palabra y acción en estos días de fragilidad del orden democrático-totalitario que ha girado en torno a Chávez, y de ello no escapa una de la políticas públicas a las que el ausente presidente le ha dedicado más esfuerzos y tiempo: la política exterior. La desinstitucionalización de la Cancillería y la personalización de la diplomacia, tantas veces señalada y cuestionada, están generando los vacíos previstos desde hace años por nosotros y otros colegas. ¿Cuál debe ser el rol de la diplomacia en este debate en el que ya nos encontramos?


La tragedia del personalismo diplomático tiene dos caras, pues la eficacia y velocidad en la toma de decisiones no son factores menores, sobre todo en situaciones en las que los reflejos políticos son fundamentales. Pero la cambiante realidad (interna y externa) demandan que el equipo decisor designado tenga cohesión y un plan preconcebido, pues la ausencia de cualquiera de los dos factores sería fatal para la sucesión y daría paso a la transición. El rol de la diplomacia aquí no es menor, pues la legitimidad es un fenómeno multidimensional, y una de sus dimensiones es precisamente el reconocimiento internacional de regímenes por parte de Estados, instituciones multilaterales y redes de comunicación, es decir, el éxito o el fracaso de la sucesión o de la transición no sólo están ligados a factores domésticos tan íntimos como la confianza interna de los bandos en pugna, sino además del apoyo que el tejido de gobernanza internacional pueda ofrecer a una u otra. Sin hablamos de sociedades en las que hay una considerable penetración de medios globales, la diplomacia cobra mayor importancia, pues cada sector políticamente relevante debe llevar un mensaje indirecto a la población a través de las reacciones internacionales.

Aun y cuando sea el gobierno el que padece más severamente el trauma de la ausencia de Chávez, también es cierto que posee recursos diplomáticos formales e informales mucho más avanzados que los de las fuerzas de oposición. La tesis de la sucesión tiene mayores instrumentos diplomáticos en esta temprana etapa del debate, pero ello no niega posibilidades a la tesis de la transición. Decimos lo anterior porque, parafraseando a Clausewitz, el sistema internacional tiene su propia gramática, el Derecho Internacional, pero no su propia lógica, porque ésta reposa en la política en su sentido más amplio. La política exterior es una atribución del Estado ejercida a través del gobierno, pero la diplomacia no es un ejercicio exclusivo de los gobiernos, por lo que la situación actual obliga a los partidarios de la transición a llevar adelante su propia diplomacia en función de convencer al mundo sobre la necesidad de su tesis.