martes, 18 de junio de 2013

Strategos #130: El Canal de Nicaragua

Cuando hablamos de grandes procesos mundiales, un país pequeño y de bajo peso internacional como Nicaragua queda fácilmente eclipsado. Pero si bien la historia de las relaciones internacionales la escriben los grandes jugadores geoestratégicos, los aparentemente intrascendentes pivotes geopolíticos son los objetos que condicionan el relacionamiento entre los gigantes. Así lo parece confirmar el nuevo plan chino de cumplir con viejo proyecto de un canal interoceánico a través de los lagos nicaragüenses. En la década pasada China intentó hacerse con el control del canal de Panamá, ofreciendo jugosas condiciones al Estado panameño, y esa iniciativa terminó con una agresiva política estadunidense de presión sobre Panamá, frustrando a China. Pero hoy las condiciones son distintas y Washington podría tolerar una presencia más que económica de China, dejando atrás una política de casi dos siglos de exclusivismo americano en el hemisferio.

En una edición anterior expusimos las tres estrategias alternativas que tienen los Estados Unidos frente a una China en auge. Estas son: empoderar, comprometerse o contener; que fuera de la jerga del estudio de la política internacional es como decir: entregar el liderazgo mundial, compartirlo o negárselo. La decisión no está tomada aún, y posiblemente no se tome de forma plena nunca, pues existe la posibilidad de que los Estados Unidos empodere a China en Asia central, se comprometa con ella en el golfo de Adén y la contenga en el sudeste asiático, por ejemplo. ¿Pero cuál es la posición en América latina? China está buscando mejores condiciones para sostener la base de su poderío creciente: la fluidez del comercio mundial. El canal de Panamá será ampliado, pero el aumento absoluto y relativo de la importancia económica y política de la cuenca del Pacífico hace que un segundo canal no sea una redundancia, sino una necesidad mundial.


Un compromiso centroamericano entre Washington y Pekín no es descartable, en tanto ambos podrían sacar provecho del canal y pasarían a ser socios en la estabilidad regional. Los bloques regionales, en especial la Alianza del Pacífico, estarían fortalecidos con esa nueva ruta, así como con la inclusión de China como un factor más de competencia entre potencias establecidas y emergentes regionales. Nicaragua, con su limitada importancia mundial, podría ser el centro de un episodio de éxito en el diálogo estratégico de la multipolaridad. Además, políticamente la demagogia socialista estaría en graves problemas si el pequeño país entra en una dinámica de crecimiento y desarrollo económico similar al de Panamá. Por todas estas y otras razones, es probable que este proyecto chino cuente con algo más que la tolerancia de los Estados Unidos.