miércoles, 17 de julio de 2013

Strategos #134: Titanes Egipcios

¿Se dirige Egipto a una guerra civil como la de Siria? Esta pregunta me han hecho varios periodistas y algunos colegas en los últimos días, a raíz de las movilizaciones populares, del derrocamiento de Morsi y del pronunciamiento del general al-Sisi. Egipto y Siria tienen un pasado compartido, al punto de haber formado un solo país en algún momento de sus historias nacionales, la RAU (República Árabe Unida). El modelo que Mubarak quería en Egipto imitaba al nepotismo de la dinastía Assad en Siria, y se podría decir que el autoritarismo nepótico fue el mejor pretexto para rebelarse contra ambos regímenes. No obstante, predecir una guerra sigue siendo una tarea ardua, y más si hablamos de una guerra civil en una república que jamás la ha padecido y que, por el contrario, ha gozado de largos periodos de estabilidad bajo puños de hierro. Lo que es nuevo en Egipto, y es lo que nos debe llevar a no descartar la guerra, es la paridad de poder entre dos fuerzas políticas con capacidad de lucha. Dos titanes se enfrentan en Egipto: la Hermandad Musulmana y las Fuerzas Armadas.

Aunque no son partidos políticos en el sentido clásicamente aceptado del término, la HM y las FFAA son las únicas organizaciones con capacidad política real en Egipto. Mientras que la HM ha basado su poder en la penetración social apalancada con la fe musulmana (en un país que no pasó por un proceso de secularización como el de Turquía), las FFAA han construido históricamente una base de legitimidad sustentada en la necesidad del orden. A la sombra de los regímenes militares, la HM, en especial bajo el largo periodo de dominación mubarakista, construyó una red de cooptación solidaria casi en la clandestinidad. Fue ese trabajo sociopolítico el que le permitió en 2012, cuando las FFAA decidieron no formar gobierno, sino preservar su legitimidad bajo una fachada de institucionalidad moderna, organizarse como plataforma electoral y alcanzar poco más de la mitad de los votos nacionales a favor a su candidato, el hoy derrocado Morsi. Pero las FFAA han vuelto y no parecen dispuestas a dejar a la deriva, es decir, exclusivamente en manos de civiles, las riendas del más grande de los países árabes. Los EEUU, por su parte, no da muestras de abandonar su política de asistencia económica directa a las FFAA egipcias, que reciben anualmente un aproximado de 1.3 millardos de dólares al año.


Si tomamos como una medición válida los resultados electorales de 2012, y los combinamos con los hechos ya mencionados, no cabe duda que la pregunta con la que me he topado con tanta frecuencia últimamente tiene un asidero cierto, y es que en Egipto se están enfrentando dos titanes políticos, cada uno con sus propias fortalezas, y su duelo apenas comienza.