jueves, 5 de diciembre de 2013

Conteniendo a los Aliados

El vicepresidente de los EE.UU, Joe Biden
y el presidente chino, Xi Jinpin
Cortesia de Google Images 
China ha dado un paso más en su política por romper la estrategia de embolsamiento que Washington llama “pivote asiático”. La medida ha sido reactivar una vieja y latente disputa con Japón por el conjunto de islas Diaouyu/Senkaku (chino/japonés) en el Mar de China Oriental. Con la ampliación de su zona de defensa aérea sobre las islas, China logró que el vice-presidente de los EE.UU. se movilizara para entablar reuniones en Seúl, Pekín y Tokio. El objetivo político chino es lograr una negociación sobre el pivote asiático desde una posición más favorable, y para eso Japón y sus capacidades militares son pieza fundamental.

En su libro Warring Friends..., Jeremy Pressman* se refirió a aquellas alianzas que se forjan más para contener al aliado que para enfrentar a una amenaza mutua. El sentido que el autor le da a su tesis no encaja del todo en la larga relación estratégica EE.UU.-Japón (aliados formalmente desde el acuerdo de 1951), pero su argumento central nos sirve para tratar de entender dos de los muchos desafíos que un sistema que tiende hacia la multipolaridad impone a una superpotencia.

La perspectiva convencional nos dice que los EE.UU. sostiene sus alianzas con Israel y Arabia Saudita, así como con Japón y Corea, para confrontar las amenazas de Irán y China. Posiblemente a la larga sea así. Pero lo que hace en el corto plazo es proteger a Irán y a China de sus propios aliados. Los cuatro Estados mencionados tienen capacidades militares formidables en sus propias regiones. No quiere decir esto que los dos Estados-amenaza no posean (o estén en vías de poseer) capacidades equivalentes o incluso superiores. Pero lo que Washington hace en el corto plazo es contener a sus aliados. Un ataque de cualquiera de éstos, provocado o no, arrastraría a los EE.UU. a una guerra que no quiere, y que quizá no puede pelear (el dilema de seguridad de las alianzas es magistralmente explicado por Glenn Snyder en su obra Alliance Politics). Y no por razones de poderío militar, sino por imperativos de política interna (tesis central del realismo neoclásico).

Un lector aventajado entenderá que los EE.UU. protege no son sus aliados, y muchos menos a sus rivales y enemigos, sino a sus propios intereses. Pero eso, al menos en este blog, siempre está por descontado. Lo verdaderamente interesante es cómo la multipolaridad está superando las capacidades de la otrora potencia hegemónica, y cómo el análisis internacional puede variar, no sólo de un momento a otro, sino además de acuerdo al plazo que queramos analizar.        


*Errata: en la versión original de esta entrada hicimos referencia al libro Unanswered Threats... de Randall Schweller. Aunque también corresponde a la literatura realista neoclásica y trata el tema de las estrategias de balance y alianzas, el texto correcto es el de Pressman.