jueves, 13 de febrero de 2014

Entrevista a la DW: Venezuela: “No nos debería extrañar ver más imágenes de represión”

Con tres muertos y 28 heridos acabó una marcha de estudiantes el miércoles (12.03.2014) en Caracas, Venezuela. ¿Qué significa esta nueva escalada de violencia? DW habló con el politólogo venezolano Víctor M. Mijares, actualmente académico visitante en Hamburgo.

Versión en línea aquí

DW: ¿En qué circunstancias se produjeron las muertes, a qué se debieron?

Víctor M. Mijares: En sociedades con alto grado de confrontación socio-política resulta muy difícil establecer causas objetivamente, pero la responsabilidad del orden público es siempre del Estado. Las muertes que se registran se dieron en el marco de una protesta que contaba con los permisos correspondientes según la legislación venezolana, y estaba motivada por los severos problemas económicos y de seguridad ciudadana que se viven en Venezuela. El 12 de febrero se conmemoraba el bicentenario de la batalla de La Victoria, fecha que marca el día nacional de la juventud. En paralelo a los eventos programados por el gobierno, las protestas en contra encontraron resistencia de los llamados “colectivos”, grupos cercanos al chavismo sobre los que pesan denuncias sobre posesión y uso ilegal de armas de fuego. Se ha acusado al gobierno venezolano de usar a estos colectivos como fuerzas de choque parapoliciales para reprimir manifestaciones políticas sin asumir la responsabilidad de la violencia. No obstante circulan imágenes y videos que involucran también a las fuerzas policiales y militares.

¿Va Venezuela camino a una dictadura?

No resulta útil la categoría dicotómica “democracia/dictadura”. Venezuela ha pasado por casi una veintena de comicios desde la llegada de Hugo Chávez al poder en 1998. No obstante, ese ejercicio electoral ha estado acompañado de ventajismo, y de limitaciones al Estado de derecho, siendo la más evidente muestra la colonización de las distintas ramas de poder público por parte del partido de gobierno. Venezuela fue una autocracia competitiva de partido hegemónico con Chávez. Con la ausencia del caudillo mesiánico ha venido ocurriendo una transición dentro del propio movimiento chavista. No sólo son sectores civiles versus militares, sino además grupos ideologizados enfrentados a otros más pragmáticos, sin contar con las tensiones entre parte de la burocracia y las lógicas del partido hegemónico. Lejos de creer que Venezuela va a un esquema con mayor concentración de poder en el Ejecutivo, considero que se dirige a una mayor fragmentación. Aunque muchos parecen ver la situación de Venezuela como producto de una alta y arbitraria concentración de poder, opino lo contrario. Es chavismo post Chávez se caracteriza por la fragmentación del movimiento, lo que no le permite al gobierno tomar decisiones coherentes y/o oportunas. Por otra parte, la fragmentación de la oposición la lleva a la incoherencia estratégica. Ningún bando es capaz de imponerse a los otros, y ahora se multiplican. Sin elecciones a la vista, y con la fractura de los adversarios, hay pocos incentivos para la unidad chavista u opositora, cada facción cree que puede ganar algo o, al menos, que aún no hay otra que por sí misma la pueda someter. Pero debemos tomar en cuenta que este equilibrio de fuerzas no es balanceado, y las facciones en mejor posición defenderán el statu quo, así sea precario.

¿Cuán grande es el peligro de un golpe de Estado y por parte de quién?

Aunque se habla de la posibilidad de golpe de Estado, y aunque es difícil predecirlo, debemos tomar en cuenta cuatro factores que debilitan esa hipótesis: la primera, la capacidad operativa de las fuerzas armadas venezolanas está muy disminuida, y siendo un golpe de Estado una operación militar de cierta complejidad, resulta difícil pensar en uno exitoso en el corto plazo. Segundo, las fuerzas armadas han sido ideologizadas y cooptadas. Eso no es garantía de lealtad, pero debemos entender que funciona con comisarios políticos que limitan la autonomía de los oficiales fuera del ámbito de los distintos grupos de poder que componen al chavismo. Tercero, los militares venezolanos han tratado históricamente de evitar confrontaciones internas, y estando ahora tan involucrados en la conducción del país, y siendo muchos de los altos oficiales miembros informales del partido de gobierno, no pareciera haber estímulos en esa dirección. Y cuarto, Venezuela tiene una alta dependencia del comercio internacional, importando cerca del 80% de sus alimentos, mayormente del Mercosur. Un golpe de Estado podría activar el Protocolo de Ushuaia y dejar al sector insurgente en una posición de debilidad internacional e interna, sobre todo cuando el país ya presenta serios problemas de desabastecimiento en rubro básicos. No lo descartaría, pero como politólogo debo aferrarme a los hechos. No obstante, en un hipotético escenario golpista, tendría que ser protagonizado por las fuerzas armadas, o una parte de ellas, en una ruptura con el gobierno de Nicolás Maduro. Insisto en que no luce probable, pero de producirse, vendría de la misma cúpula de poder.

¿Quién protesta? ¿Cuál es el perfil actual de la oposición?

Protesta la oposición que no se siente identificada con las líneas político-estratégicas de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y del ex candidato presidencial Henrique Capriles. Líderes como María Corina Machado, Leopoldo López (sobre quien se ha emitido una orden de captura), que cuenta con organizaciones políticas propias, han cuestionado la estrategia de resistencia de la MUD y Capriles. Para ellos, y aun más para otros voceros sin estructura partidista, como el exembajador de Venezuela en la ONU, Diego Arria, la oposición oficial se ha declarado leal al gobierno de Maduro, y ha entrado en una contradicción, pues en 14 de abril de 2013 el candidato Capriles y el secretario general de la MUD, Ramón Guillermo Aveledo, denunciaron irregularidades en la elección presidencial, dando a entender que Capriles había sido electo y que Maduro, en virtud de la mencionada colonización partidista del Estado, estaría usurpando funciones. El cambio de estrategia y opinión ha dado a sectores denominados “radicales” razones para desconocer al liderazgo establecido, generando las fracturas que hoy son visibles. Debo acotar que el músculo de la protesta son jóvenes universitarios que manifiestan su inconformidad con las políticas del gobierno y que consideran que en las actuales condiciones, y sin importar su grado de instrucción, tienen pocas oportunidades de realización personal en Venezuela, además de estar bajo riesgo en uno de los países con mayor índice de violencia del continente.

¿Cómo reaccionará la oposición?

Ya no es posible hablar de la oposición en singular. Los distintos grupos opositores han venido reaccionado de modo diverso. La MUD ha llamado a un duelo de tres días por las muertes del 12.02.2014, mientras que los sectores movilizados y acusan a la coalición de partidos de ser apaciguadores. La MUD y Capriles seguirán su estrategia de resistir y esperar, asumiendo un enorme perjuicio en el corto y mediano plazo, pero esperando estar en condiciones para la próxima elección, mientras que los “radicales” actuarán de conformidad con sus capacidades reales, que son limitadas, pero que podrían ser compensadas por la inspiración que buscarán en las víctimas y la consideración de que el tiempo está en su contra.

¿Cuál es la interrelación entre la situación económica y social y las protestas?

Venezuela es un petro-Estado rentista que extrae más de 96% de sus ingresos en divisas de la venta internacional de crudo. En el último mes el gobierno venezolano, que controla a la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), ha dado muestras de agotamiento económico, lo que se puede verificar con los índices de inflación (56,2% para 2013 y 3,3% sólo en enero 2014), o el respaldo del circulante de la moneda nacional, el bolívar, en términos de reservas internacionales (sólo 10,3%). La producción de PDVSA ha descendido de 3,5 a menos de 2,2 millones de barriles diarios desde 1999. Se ha compensando con el alza internacional de los precios del petróleo, pero si las proyecciones para 2014 son acertadas, podríamos prever mayor conflictividad. El crecimiento de la economía china se ralentiza y las sanciones sobre Irán tienden a suavizarse. Esas son malas noticias para el Estado venezolano.

¿Qué futuro a corto y mediano plazo ve para Venezuela?

A corto plazo parece que la confrontación dentro de la oposición recrudecerá. La MUD podría padecer de grandes desprendimientos en los próximos días o semanas. Los grupos que se deslindan no tienen la suficiente capacidad de organización para enfrentar con éxito al gobierno, aun y cuando éste esté debilitado por sus propios duelos internos. El chavismo tenderá a reunificarse en torno a la idea de la amenaza de los “radicales”, y todo el aparato de propaganda del Estado trabajará en eso. El problema son las condiciones objetivas de la economía y de la seguridad ciudadana, sobre las que no logra dar respuestas satisfactorias. Si los precios de las materias primas en los mercados internacionales no se sostienen, o peor aun, padecen de alguna reducción, las fallas en la estrategia de redistribución de renta a través del gasto público podría revitalizar el descontento latente en el chavismo de base. El 2014 se presenta como un año de protestas en una situación económica poco halagüeña, por lo que no nos debería extrañar ver más imágenes de represión en el corto y mediano plazo.


Víctor M. Mijares es politólogo venezolano. Profesor asistente de ciencia política y relaciones internacionales en la Universidad Simón Bolívar, Venezuela. Se encuentra de permiso realizando una estancia de investigación como académico visitante en el GIGA German Institute of Global and Area Studies en Hamburgo.